Luis Carrión Cruz: «Lo que Ortega quiere hacer en Nicaragua no tiene viabilidad»

héctor estepa BOGOTÁ / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Jorge Torres | EFE

El excomandante sandinista dice que jamás pensó que tuviera que exiliarse de su país, donde asegura que existe una «dictadura»

27 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Luis Carrión Cruz (1952) es uno de los nueve comandantes de la revolución sandinista que acabó, en 1979, con la dictadura de los Somoza en Nicaragua. Fue compañero de armas del presidente Daniel Ortega. Todavía guarda fotos de aquellos años, fusil en mano, junto al ahora líder del país. Carrión rompió con Ortega en los 90, después de que el sandinismo perdiese el poder. Desde entonces es opositor. Se exilió de su país el pasado 23 de junio, cuando el oficialismo arrestó a varios miembros de su partido, el progresista Unamos.

Seis candidatos presidenciales y una treintena de opositores han sido detenidos en las últimas semanas en Nicaragua, a cinco meses de las elecciones, suscitando duras críticas de la comunidad internacional. Carrión atendió a La Voz vía videollamada.

-¿Se imaginó, cuando ganaron la guerra a los Somoza, que tendría que exiliarse del país décadas después?

-Jamás me imaginé que tendría que exiliarme del país. Esta es una decisión muy dura para cualquiera, pero aún más para quienes somos de la tercera edad. No es fácil reinsertarse en otro país, generar ingresos y dejar todo atrás. Mi familia entera ha sido forzada a desarraigarse. En aquellos primeros años de los 80, pensábamos que la revolución iba a durar indefinidamente. En el 90 quedó claro que no sería así. Pero los Gobiernos que sucedieron a la revolución respetaban el Estado de derecho y las libertades democráticas. Creímos entonces que íbamos a poder romper el ciclo histórico de Nicaragua, en el que se suceden dictaduras y revoluciones, y que ha mantenido a mi patria en un estado de permanente inestabilidad. Sin embargo, el triunfo de Ortega en las elecciones del año 2006 abrió un nuevo ciclo de dictadura. Desde que volvió al poder, comenzó a construir una nueva dictadura tomando el control de prácticamente todas las instituciones del Estado, especialmente de la policía, que pasó convertirse en un instrumento completamente plegado a las decisiones de Ortega.