Los talibanes también hacen amigos

Zigor Aldama MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Un grupo de talibanes, tras hacerse con el control de Kabul y declarar el fin de la guerra
Un grupo de talibanes, tras hacerse con el control de Kabul y declarar el fin de la guerra STRINGER

China estrecha lazos para ocupar el vacío que deja Estados Unidos, mientras que Pakistán, Rusia o Irán pueden ayudar a mantener el nuevo régimen

16 ago 2021 . Actualizado a las 19:59 h.

«China no tiene un feudo en Afganistán. Ni la arrogancia de transformarla. No importa quién esté en el poder, estamos preparados para ser amigos de Afganistán». Así de claro se expresaba Hu Xijin, editor jefe del diario oficialista chino Global Times y vocero del Partido Comunista, en una serie de tuits que avanzan lo que su diario apostilla en un artículo: los objetivos de China tras la salida de Estados Unidos son lograr la estabilidad que requiere su región de Xinjiang, sacudida por los atentados de elementos secesionistas de la minoría uigur, y hacer negocios.

«China puede participar en la reconstrucción del país tras la guerra e impulsar los proyectos de la franja y la ruta [el ambicioso proyecto para vertebrar el mundo al gusto del presidente chino] cuando se restablezcan la seguridad y la estabilidad», resalta el diario, que descarta cualquier participación militar china y que en ningún momento hace mención a las violaciones de los derechos humanos, salvo cuando se refiere a una crisis de refugiados de la que culpabiliza a Washington, «que es la que ha provocado este caos». Es más, un experto chino mencionado en el artículo subraya que en el avance de los islamistas «no se han visto masacres ni abuso de mujeres, ni se han proporcionado pruebas de las acusaciones que se hacen contra los talibanes».

Conscientes de que la reconquista era inminente e inevitable, los dirigentes chinos dieron un paso al frente a finales del mes pasado e invitaron a sus homólogos talibanes a unas conversaciones para estrechar lazos en Tianjin. A pesar de los lógicos recelos, la buena sintonía fue evidente. A Pekín lo que le preocupa es que los islamistas ofrezcan ayuda a los terroristas uigures, y los talibanes ya han prometido que no será así. De hecho, su portavoz, Suhail Shaheen, afirmó en declaraciones al diario South China Morning Post que garantizarán la seguridad de las inversiones y de los trabajadores chinos. «Hemos estado muchas veces en China y tenemos buena relación con los chinos», afirmó Shaheen.