Putin advierte a Occidente de que no traspase la «línea roja» con Rusia

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ / COLPISA

INTERNACIONAL

Un manifestante muestra una fotografia de Putin en una marcha en Berlin para exigir la libertad de Navalni
Un manifestante muestra una fotografia de Putin en una marcha en Berlin para exigir la libertad de Navalni CLEMENS BILAN

Responderá de forma «asimétrica, rápida y severa» si amenazan su seguridad

21 abr 2021 . Actualizado a las 22:09 h.

El presidente ruso, Vladimir Putin, pronunció ayer el discurso anual ante el Parlamento y el Gobierno durante una hora y veinte minutos, el más corto de los 17 pronunciados desde que llegó al poder en el 2000. A diferencia de otros años, esta vez no anunció nada sensacional. Centró su alocución en cuestiones de carácter social, no resueltas todavía tras más de 20 años en el poder, y, pese a la situación de conflicto reinante en relación con Occidente y la vecina Ucrania, dedicó muy pocas palabras a estas tensiones, que siguen latentes todavía de forma inequívoca.

«Meterse con Rusia se ha convertido en un deporte nuevo (...) Lo practican aquí y allá sin ningún motivo que lo justifique», lanzó Putin a las personalidades presentes en la gran sala del edificio del Manezh, situado junto a la muralla oeste del Kremlin. «Pero a menudo no entramos a responder a estas acciones hostiles y a las groserías más absolutas que perpetran», prosiguió en alusión a EE.UU., la UE, la OTAN, Ucrania y los países con los que lleva días intercambiando expulsiones de diplomáticos.

Citando El libro de la selva, del escritor inglés Rudyard Kipling, el presidente ruso sugirió que tales acciones las llevan a cabo personajes pequeños y aborrecibles, como el chacal Tabaqui, en referencia a los europeos, que «rondan al tigre Shere Khan [Estados Unidos]. Como en el cuento de Kipling, aúllan para apaciguar a su soberano».

A renglón seguido, Putin dijo: «Espero que a nadie se le ocurra la idea de traspasar la línea roja en relación con Rusia. Y por dónde pasa esa línea lo determinaremos nosotros mismos». Advirtió que cualquier amenaza contra la seguridad de Rusia recibirá una respuesta «asimétrica, rápida y severa». En clara alusión a Ucrania y sus aliados, el máximo dirigente ruso alertó de que «todos los organizadores de cualquier provocación lo lamentarán como hace tiempo no han lamentado nada». 

En defensa de Lukashenko

Criticó a Occidente también por su actitud indiferente ante el supuesto golpe de Estado orquestado recientemente contra el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko. A su juicio, se pueden tener «distintas actitudes en relación con Lukashenko, pero planificar su asesinato es ya demasiado». «Y todo el mundo quiere hacer creer que no ha pasado absolutamente nada», resaltó Putin indignado. «¿Qué hubiera pasado si el intento de golpe de Estado hubiese triunfado? ¿Cuántas personas habrían sufrido las consecuencias?», se preguntó el jefe del Kremlin.

El sábado, Lukashenko aseguró haber desarticulado un intento de golpe de Estado y su «asesinato», que, al parecer, tenía a su familia también como objetivo y que había sido organizado, según precisó, por Estados Unidos. Dos bielorrusos con nacionalidad norteamericana fueron detenidos en Moscú en una operación conjunta de los servicios secretos rusos y bielorrusos.

Manifestación de apoyo a Navalni en Moscú

Más de quinientos detenidos en protestas para pedir la libertad de Navalni en varias ciudades rusas

Rafael M. Mañueco

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Moscú, San Petersburgo y en un centenar de ciudades rusas en demanda de la puesta en libertad del dirigente opositor, Alexéi Navalni, internado desde el lunes en un hospital carcelario. Los manifestantes exigieron que pueda ser tratado en un centro sanitario civil por los médicos que decida su familia. Según el portal OVD-Info, especializado en el seguimiento de arrestos y la defensa de apresados, el número de detenidos supera los quinientos, recoge Efe.

La manifestación más numerosa fue la del centro de Moscú, en la que varios miles de personas gritaron y esgrimieron pancartas con los lemas «¡Navalni, libertad!» o «¡Putin, dimisión!».

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