El déficit obliga al ayuntamiento a dejar el moderno edificio junto al río
09 nov 2020 . Actualizado a las 09:17 h.Los ciudadanos y las empresas británicas no son los únicos que se han visto obligados a apretarse el cinturón debido a la crisis económica provocada por la pandemia. Así, la Alcaldía de Londres ha tenido que hacer lo propio. Hace unos días anunció que dejará su actual sede y se mudará a otra más al este de la ciudad, con el propósito de ahorrarle a las arcas municipales unos 60 millones de libras (66 millones de euros) en los próximos cinco años. Un buen pico.
Desde el 2002, el consistorio londinense se ubica en un moderno edificio ubicado en la orilla sur del Támesis, justo enfrente de la famosa Torre de Londres y a escasos metros del no menos reconocido Puente de la Torre.
La estructura de vidrio, diseñada por el renombrado arquitecto inglés Norman Foster, pertenece al grupo St Martins Property Group, un fondo inmobiliario propiedad de una empresa kuwaití. Las autoridades locales anunciaron durante el verano que tratarían de renegociar el monto del alquiler, pero vista la decisión, dichas conversaciones parecen haber fracasado.
Así, para finales del año próximo, el nuevo alcalde de Londres y la asamblea local que serán electos en los comicios de mayo próximo, despacharán desde el no menos moderno edificio Crystal, inaugurado en el 2012 para acoger originalmente las oficinas de la firma alemana de tecnología Siemens. La estructura, que está al este de la urbe, cerca de Canary Wharf, el otro gran centro financiero londinense, fue adquirida en el 2019 por el ayuntamiento.
La polémica está servida
La decisión del alcalde laborista Sadiq Khan ha desatado una tormenta. El regidor la justificó afirmando que «dado nuestro enorme déficit presupuestario, y sin el apoyo que deberíamos recibir del Gobierno, simplemente no puedo justificar permanecer en nuestra costosa oficina actual cuando podría invertir ese dinero en transporte público, la Policía Metropolitana y los bomberos».
Por su parte, la oposición conservadora lo acusó de no saber manejar las cuentas públicas y de acabar con un emblema de la ciudad.
«El edificio City Hall (ayuntamiento) ha sido icono de la democracia durante 20 años. Será muy triste ver camiones de mudanza allí», declaró la líder opositora, Susan Hall.
Asimismo, la noticia de que habrá que gastar cuatro millones de libras (4,4 millones de euros) en acondicionar la nueva sede y que la misma no podrá albergar a los cerca de 1.200 funcionarios, por lo que una parte deberá acomodarse en otro sitio, no ha hecho más que agravar la polémica.
La pandemia ha obligado a Khan a hacer recortes por importe de 500 millones de libras (552 millones de euros) en distintas áreas en las últimas semanas. Pero son insuficientes para tapar el agujero en las cuentas municipales, en especial el que la crisis ha dejado en TfL, la empresa de transportes y responsable de los buses, el metro y de los barcos que cruzan el río Támesis.
TfL tiene una deuda de 12.000 millones de libras (13.266 millones de euros) y gasta 400 millones de libras (442 millones de euros) anuales en intereses, según Downing Street.
Rescate para el transporte
El Ayuntamiento ha decidido pedir un nuevo rescate al Gobierno de Boris Johnson, pero desde allí no han dudado en utilizar el tema como arma política. «El actual alcalde de Londres quebró a la TfL antes del coronavirus», soltó hace unos días el premier en una comparecencia en la Cámara de los Comunes, donde negó que su administración esté presionando al alcalde para que eleve las tarifas del transporte y el impuesto por circular en el centro a cambio de más ayudas.
Khan, por su parte, ha acusado al mandatario tory de mentir y le ha pedido que no use las necesidades de la ciudad para sacar rédito político.
La mudanza parece haber abierto la campaña electoral en Londres.