El intocable general Cienfuegos arrastra en su caída al Ejército mexicano

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

El general Salvador Cienfuegos, en el 2016, cuando estaba al frente de la Secretaría de Defensa de México
El general Salvador Cienfuegos, en el 2016, cuando estaba al frente de la Secretaría de Defensa de México Henry Romero

Estados Unidos acusa al exsecretario de Defensa de proteger a los carteles de la droga

15 ene 2021 . Actualizado a las 18:03 h.

La corrupción empapa hasta la última fibra de la Administración mexicana. Uno de los contados oasis que se suponían al margen de las mordidas que engrasan el día a día del país era el Ejército, a cuya buena reputación se había encomendado el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, para publicitar su guerra contra los corruptos. Pero la detención el 15 de octubre en Los Ángeles del general Salvador Cienfuegos por sus lazos con el narcotráfico ha hecho saltar por los aires el último resquicio de prestigio que conservaban las Fuerzas Armadas, arrastradas por el hasta ahora intocable militar en su caída.

La DEA (la agencia antidrogas estadounidense) llevaba esperando catorce meses para echarle el guante a Cienfuegos. Y el día 15 lo arrestaron nada más pisar el aeropuerto de Los Ángeles. Bautizaron la operación como Padrino, uno de los apodos que gasta el general de división, de 72 años, al que la DEA y la Fiscalía de Nueva York acusan de haber protegido desde su cargo como secretario de Defensa (del 2012 al 2018) al cartel H-2, al que los militares nunca osaron molestar en su presunta guerra contra el tráfico de droga.