«Bolsonaro está llevando a Brasil a una catastrófica crisis social»

La falta de diálogo promueve las tensiones sociales en el país, según varios expertos

M.B.
redacción / la voz

Brasil afronta uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. A la errática política para contener el covid-19 del presidente Jair Bolsonaro -que ya forma parte de la larga lista de 1,62 millones de personas infectadas- se unen las sucesivas bajas de ministros en el Gobierno, las dificultades para negociar en el Congreso y los conflictos con la comunidad internacional. La inestabilidad política se perpetúa por la resistencia de Bolsonaro a bajar su tono beligerante. Una práctica política que tiene consecuencias fatales para la población. Analistas brasileños explican el por qué de esta situación.

CONFLICTOS EN EL GABINETE

Sin diálogo. «Jair Bolsonaro inauguró el “presidencialismo de confrontación”. Desde el inicio de su mandato no ha hecho nada por poner fin a la polarización que dejaron las elecciones. Al contrario, el presidente ataca de forma agresiva a las instituciones de la República y otros grupos, como parte de la guerra que mantiene contra lo que él llama “marxismo cultural”», explica Rodrigo Prando, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Presbiteriana Mackenzie. Afirma que ese comportamiento es la causa de los conflictos entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Esa tensión, sumada a la situación económica y sanitaria del país, puede llevar al país a «una grave crisis social, con resultados catastróficos a medio y largo plazo».

Para Renata Albuquerque, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad Federal de Río de Janeiro, las desavenencias entre las instituciones democráticas es resultado de «la constante disputa entre las distintas facciones que componen el Gobierno». «El núcleo duro del bolsonarismo predomina sobre los otros dos grupos, los liberales y los militares», aunque ha perdido fuerza por las investigaciones sobre la supuesta factoría de fake news vinculada al hijo del presidente, Carlos Bolsonaro, y la dimisión del ministro de Educación, Abraham Weintraub.

El grupo liberal, liderado por el ministro de Economía Paulo Guedes, está aislado políticamente, porque el Gobierno no tiene influencia suficiente para negociar el apoyo de otros partidos para aprobar proyectos y leyes. Albuquerque también apunta a los conflictos generados por el «papel ambiguo» del sector militar, que algunas veces actúa como fuerza «moderada» y en cambio otras se une al agresivo mensaje de Bolsonaro, «amenazando a las instituciones democráticas».

La analista señala además que la promesa electoral de Bolsonaro de combatir la corrupción, que sostenía las propuestas de reformas políticas y económicas para impulsar el crecimiento del país, «se vació» cuando Sergio Moro renunció como ministro de Justicia y encarcelaron a Fabrício Queiroz, exasesor de Flavio Bolsonaro, hijo mayor del presidente.

POLÍTICA EXTERIOR

Aislado. En el ámbito internacional, Albuquerque afirma que Brasil está «aislado en su propia región». «Su liderazgo se ha desinflado completamente en América Latina», sostiene. La política del Gobierno es «alejarse de China y otros países en desarrollo», para seguir el discurso estadounidense. El alineamiento con el Gobierno de Washington es criticado por Prando, pues en su opinión «Trump tiene una conducta de desprecio hacia Bolsonaro». «El Ministerio de Exteriores ha hecho una lectura muy simple de la situación internacional, porque su titular, Ernesto Araújo, está poco instruido en las relaciones diplomáticas y comerciales con otros países», dice Prando.

CAMBIO EN EL DISCURSO

Superar las crisis. Tanta la política nacional como la internacional de Bolsonaro «promueven las tensiones sociales», en opinión de Albuquerque. Para la analista política, esa presión en el sistema provocará «el aumento de la desigualdad, del desempleo y del hambre» en Brasil.

Para Renan Pieri, economista en la Facultad Getúlio Vargas, «en un contexto de tensión política, es más difícil conseguir que una mayoría absoluta en el Congreso Nacional» apruebe propuestas que ayuden a la sociedad. El experto añade que es esencial «una estabilidad política para que las políticas públicas lleguen hasta quienes más las necesitan».

Para lograr la paz entre las instituciones, Pieri señala que Bolsonaro ha comenzado a cerrar acuerdos con partidos centristas bisagra, «que no tienen problema en dar apoyo político a cambio de algún cargo». Gustavo Neves, economista por la Universidad Federal de Santa Catarina, considera que el cambio de actitud del presidente es consecuencia las últimas derrotas del Ejecutivo en el Congreso, de las investigaciones criminales abiertas contra el clan Bolsonaro y del encarcelamiento de aliados. Neves espera que «el discurso del presidente se modere con la implicación de políticos de carrera en los acuerdos» que pongan en marcha su plan de Gobierno.

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