Maduro acepta nuevas elecciones, pero se resiste a un Gobierno de transición

Pese a las presiones, el mandatario chavista no renuncia a volver a presentarse

Maduro presidió este viernes un acto militar en Caracas
Maduro presidió este viernes un acto militar en Caracas

caracas / corresponsal

Las negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana se aceleran y adquieren carácter permanente después de que el mandatario chavista haya aceptado celebrar nuevas elecciones. Maduro, sin embargo, aún no admite que se constituya un gobierno de transición que organice los comicios ni ha declinado ser el candidato de esas posibles elecciones, lo que plantea un órdago a la oposición, liderada por Juan Guaidó, que ha puesto el «cese de la usurpación» de líder bolivariano como condición para cualquier restitución posterior de la democracia en el país.

Así lo han señalado a La Voz fuentes próximas a las negociaciones, que han culminado en Barbados este miércoles y que continuarán la próxima semana, según los mismos informantes.

Si la oposición aún tiene que definir cómo presentará a sus partidarios una negociación que no implica la salida de Maduro del poder, este debe vender a los suyos la idea de una elección que tácitamente implica reconocer que el proceso del 20 de mayo del 2018, en el que resultó electo, fue tan fraudulento como considera la oposición y la comunidad internacional, incluyendo Grecia, el único país de la UE que hasta ayer no reconocía a Guaidó como presidente interino, y lo ha hecho tras el cambio de Gobierno.

Las fuentes consultadas apuntan que, de los seis puntos que, según dijo el jueves Maduro, están negociando su régimen y la oposición, al menos dos están adelantados: el retorno del chavismo a la Asamblea Nacional y la constitución de un nuevo consejo electoral que sustituya al actual, que no goza de la credibilidad necesaria para llevar adelante el proceso. También se ha avanzado, indicaron las fuentes, en la disolución de la Asamblea Nacional Constituyente, conformada por chavistas, y la libertad de los presos políticos, incluidos los 19 parlamentarios perseguidos o detenidos por el régimen.

Claves del proceso

Faltarían los dos puntos cruciales: la convocatoria electoral y la conformación o no de un gobierno de transición que abordara los nuevos comicios. Dentro del chavismo, el debate de si Maduro será o no el candidato en una eventual elección puede suponer un problema adicional. Para el primero de los puntos, señalaron las fuentes, la delegación del chavismo ha admitido ya la necesidad de nuevas elecciones.

Solo dos portavoces opositores han hablado hasta ahora de lo que se negocia en Oslo, ambos de las tendencias más cercanas al chavismo entre los opositores. Luis Rondón, diputado de Un Nuevo Tiempo, señaló que «en Barbados se ha tratado el tema de elecciones libres como un asunto fundamental», mientras que Timoteo Zambrano, de Cambiemos -una escisión de este partido socialdemócrata-, subrayó que «hay que confiar en los resultados del diálogo».

Mientras, John Magdaleno, un politólogo conocedor de la postura de la oposición, señaló: «Una transición no siempre ocurre como se espera, y esta puede tener lugar dentro del propio chavismo (...) El Gobierno sabe que se le viene una situación límite». Dentro del régimen, indicaron las fuentes, existe la certeza de que las sanciones se agravarán y que el informe de Michelle Bachelet sobre los derechos humanos incrementará la presión para una salida negociada a la que las cabezas del régimen -Maduro y su número dos, Diosdado Cabello- parecen resistirse todo lo que pueden.

Estados Unidos sanciona a la contrainteligencia de Venezuela por la muerte del capitán Rafael Acosta

El Gobierno de EE.UU. ha sancionado a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) de Venezuela por la detención y muerte del militar Rafael Acosta Arévalo, cuyo caso ha provocado la indignación de buena parte de la comunidad internacional. «El arresto por motivos políticos y la muerte trágica del capitán Rafael Acosta fue injustificada e inaceptable», afirmó el secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, en un comunicado que recoge Efe.

Mnuchin reiteró que «el Departamento del Tesoro está comprometido con poner fin al trato inhumano que el antiguo régimen de Maduro da a los opositores políticos, civiles inocentes y miembros del Ejército, en un esfuerzo por suprimir la disidencia». El Gobierno del presidente Donald Trump suele referirse al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, como «expresidente» y, además, denomina a su Ejecutivo «antiguo régimen».

Como resultado de las sanciones impuestas quedan congeladas todas las propiedades que la Dgcim pueda tener bajo jurisdicción estadounidense y se le prohíbe hacer transacciones financieras con cualquier persona que se encuentre en EE.UU.

El 29 de junio, el Gobierno de Maduro confirmó la muerte de Acosta Arévalo, quien se encontraba bajo custodia de los funcionarios de la Dgcim y había sido arrestado ocho días antes por su supuesta participación en un plan para derrocar al presidente.

Según su defensa y portavoces de la oposición, Acosta Arévalo fue torturado hasta la muerte y la última vez que se le vio con vida, cuando se presentó ante un tribunal militar, no podía mantenerse en pie o hablar. Dos militares de la Guardia Nacional Bolivariana han sido detenidos por su supuesta responsabilidad.

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