Otoya

Crear un clima de miedo entre los musulmanes era el objetivo de la matanza, según dejó escrito Brenton Harrison Tarrant en un manifiesto de 74 páginas lleno de invectivas contras los seguidores de esta religión y en el que se define como «racista» y «fascista». En el documento, este australiano de 28 años se describía como «tipo normal de una familia blanca de clase trabajadora» que decidió pasar a la acción «para garantizar el futuro de mi gente».

Consumidor de páginas web con contenidos de ultraderecha, Tarrant asegura que llegó a establecer contacto con Anders Breivik, el ultra noruego que mató a 77 personas en su país en el 2011, y que este apoyó su acción.

Nacido en Grafton, en el estado de Nueva Gales del Sur, a unos 600 kilómetros al norte de Sídney, en el 2009 comenzó a trabajar como entrenador personal en el gimnasio de la ciudad, donde estaría empleado dos años, según la cadena ABC.

Tarrant dejó el trabajo para viajar por el mundo, donde según sus escritos comenzó mostrar su fastidio por la presencia de importantes comunidades inmigrantes en las ciudades europeas. Tarrant ya se habría radicalizado cuando llegó a Nueva Zelanda en el 2017 y se estableció en Dunedin, en el sur del país, para planear el ataque y entrenarse.

A finales de ese año ya tenía permiso de armas y comenzó a comprar el armamento que luego utilizó y exhibió en redes sociales. Hace 3 meses comenzó a preparar la matanza en Christchurch, donde quería seguir matando cuando fue detenido.

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Un consumidor de webs ultras que quería seguir matando cuando fue detenido