India y Pakistán, al borde de la guerra tras el derribo de dos cazas

Las autoridades de ambos países han difundido informaciones contradictorias sobre los daños causados

Soldados indios vigilan restos de una aeronave de combate
Soldados indios vigilan restos de una aeronave de combate

pakistán / colpisa

La situación en Cachemira se complicó ayer aún más. Tras la incursión que la Fuerza Aérea de India hizo en la Cachemira paquistaní para destruir lo que considera campamentos de entrenamiento de terroristas que llevan a cabo atentados en suelo indio, las dos potencias nucleares protagonizaron un tenso episodio que las deja al borde de la guerra: Islamabad afirmó haber derribado dos cazas indios, y Delhi aseguró haber hecho lo propio con otro avión paquistaní. No obstante, hasta anoche solo Islamabad podía probar la destrucción de un Mig 21 indio.

Islamabad asegura que el segundo caza indio derribado cayó en suelo indio y niega haber perdido ningún avión F-16 en el enfrentamiento. Delhi, por su parte, reconoce que el Mig fue abatido y que su piloto ha sido apresado, pero no que una segunda aeronave haya sufrido igual suerte. El accidente de un helicóptero indio Mi-17 en Gudam y los tiroteos que continuaron en Cachemira elevaron la confusión sobre estas informaciones. Sin pruebas documentales, y con redes sociales y medios llenos de fotos falsas, es imposible saber quién cuenta la verdad.

En cualquier caso, la tensión es máxima. Pakistán cerró su espacio aéreo, lo que afectó a numerosas aerolíneas e India hizo lo mismo en su parte de Cachemira. Además, las autoridades de ese último país decretaron la alerta máxima en bases militares y en ciudades que podrían sufrir atentados como el del 14 de febrero, que supuso la chispa del conflicto y el en que murieron 40 soldados indios. Delhi asegura que los terroristas, del grupo Jaish-e-Mohammad, se entrenaron en Pakistán, razón por la que decidió bombardearlos en la madrugada del martes en la primera operación de este tipo desde 1971. La tensión podría escalar hasta convertirse en un conflicto armado a gran escala.

El primer ministro paquistaní, Imran Khan, instó ayer a la calma. «La historia nos demuestra que las guerras se desatan por errores de cálculo. Mi opinión es que, teniendo en cuenta las armas con las que contamos [ambas son potencias nucleares], no podemos permitirnos ningún error», dijo en un discurso televisado en el que invitó a su homólogo indio, Narendra Modi, a entablar conversaciones urgentes.

«India no desea una escalada de los acontecimientos y actuará con responsabilidad. El objetivo del ataque preventivo era combatir el terrorismo para evitar más atentados», respondió el ministro de Exteriores indio, Sushma Swaraj, desde Pekín.

Intranquila se mostró también la primera ministra británica, Theresa May. «Pedimos urgentemente moderación», reclamó a las excolonias británicas.

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