Un presidente incontrolable y radicalizado

M. Gallego NUEVA YORK / COLPISA

INTERNACIONAL

21 ene 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

«Sobrevivientes en la Casa Blanca». La portada del New York Post que caricaturizaba al equipo de gobierno de Trump como los concursantes de un reality se publicó por primera vez en julio del 2017 y apenas cuatro días después tuvo que ser actualizada. «Otro que muerde el polvo», tuiteó el periódico, con una cruz roja sobre el jefe de Personal de la Casa Blanca Reince Priebus. A estas alturas, quien lo reemplazó también ha caído. El general John Kelly ni siquiera llegó a aparecer en la foto. De la portada que simboliza el caos de Trump en la Casa Blanca solo quedan su yerno Jared Kushner y su asesora de comunicación Kellyanne Conway, esta última sumida en una crisis matrimonial y profesional por las críticas de su marido al presidente, al que llama «narcisista» y «psicópata». Trump tiene una entrada en Wikileaks con el número de bajas de su Gabinete y una página interactiva en la CNN que permite llevar la cuenta (59, según la última actualización). Como quiera que se cuente, Trump ha batido todos los récords en los dos años de gobierno que se cumplieron este domingo. Y con cada despido se agotan las esperanzas de imponer la cordura en la Casa Blanca.

En julio del 2016, cuando el Partido Republicano invistió candidato a Donald Trump en la convención de Cleveland, el portavoz del Congreso, Paul Ryan, intentó tranquilizar a los diplomáticos de medio mundo asegurándoles que la beligerante retórica de Trump se acabaría la noche electoral. Pero Ryan ya no está en el cargo. Tampoco Priebus, el presidente del Partido Republicano que le acompañó hasta la mansión presidencial como jefe de Gabinete para asegurar el orden.