Bolsonaro cumple su promesa estrella con el decreto para liberar el acceso a las armas

El presidente de Brasil asegura que es una medida «para que el ciudadano de bien pueda tener paz dentro de su casa»

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, muestra el bolígrafo con el que firmó el decreto que flexibiliza el acceso a las armas en el país sudamericano
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, muestra el bolígrafo con el que firmó el decreto que flexibiliza el acceso a las armas en el país sudamericano

Brasilia / Corresponsal

«Para garantizar este legítimo derecho a la defensa, usaré esta arma», bromeó Jair Bolsonaro, esgrimiendo un bolígrafo Bic para firmar el decreto por el que libera la posesión de armas en Brasil. Para un político que hizo del gesto de disparar con los dedos su marca registrada, el chascarrillo pareció hasta inocente. Pero el ultraderechista estaba muy satisfecho: desde su posesión el 1 de enero no había convocado un acto solemne para la firma o el anuncio de sus primeras medidas, salvo esta, una de las grandes banderas de su fulgurante ascensión hasta la presidencia.

«El pueblo brasileño decidió comprar armas y no podemos negárselo», dijo Bolsonaro en relación al referendo sobre el desarme del 2005, que fue desoído por los Gobiernos del PT para restringir el uso de armas de fuego entre los civiles. El presidente insistió en que volver a facilitar la compra legal de pistolas y fusiles ayudará a «los ciudadanos de bien» a defenderse de todo tipo de crímenes, desde asaltos a asesinatos (63.000 al año) pasando por casos de violencia machista.

El texto aprobado sin pasar por el Congreso fue originalmente redactado por el ministro de Justicia, Sergio Moro. Pero sufrió significativas variaciones a manos del titular de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, muy cercano a la bancada da bala (grupo de parlamentarios que abogan por el libre uso de armas). De ahí la ampliación del permiso a poseer hasta cuatro armas. En realidad, la ley permitirá más cumpliendo unos sencillos requisitos y, sobre todo, si el interesado vive en zona rural y es terrateniente. Un guiño de Bolsonaro contra los activistas de los Trabalhadores Rurais Sem Terra y hacia los grandes ocupadores de terrenos rurales en zonas remotas.

La Policía Militar ya no tendrá que decidir en cada petición de uso de armas, sino que bastará con vivir en un gran núcleo urbano donde la tasa de asesinatos sea superior a 10 por cada 100.000 habitantes. Es decir, todas las grandes ciudades de Brasil. En la práctica, según un estudio del diario Estado de São Paulo, el nuevo decreto permitirá que el 76 % de la población del país pueda tener armas.

Para ser titular seguirá siendo obligatorio tener más de 25 años, realizar un curso práctico y no tener antecedentes criminales. Seguirá estando prohibido llevarlas por la calle si eres civil. La ley dice que el interesado deberá tener un cofre de seguridad si convive con niños, adolescentes o dependientes, pero no le obliga a demostrar que lo tiene, porque «presupone la veracidad».

Violencia en Ceará

Además, se propone una amnistía para los que tienen la licencia vencida o poseen armas ilegales. La medida estrella de Bolsonaro llega en pleno estallido de violencia en el estado de Ceará, que ha obligado a desplegar 500 soldados y reforzar su concepto de terrorismo para una nueva ley. A la espera, el siguiente paso en la mano dura contra la violencia: exonerar a agentes que disparen a matar en situación de amenaza.

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