Paulo Guedes, la fórmula chilena de Bolsonaro

El gurú económico del ultra pretende aplicar la misma reforma de las pensiones que rige en Chile desde 1980


brasilia / corresponsal

«De economía no sé mucho», dijo durante la campaña electoral Jair Bolsonaro, el vencedor de la primera vuelta en los comicios presidenciales de Brasil. «En lo económico Bolsonaro apunta en la buena dirección», declaró desde Madrid Sebastián Piñera, el presidente de Chile, en un nada frecuente apoyo internacional al aspirante ultraconservador. ¿Qué ha mediado entre esas dos afirmaciones aparentemente tan alejadas? La figura de Paulo Guedes, el gurú económico que está detrás de Bolsonaro y que se convertirá en el hombre fuerte y ministro de Hacienda si confirma su triunfo el 28 de octubre.

Piñera sabe de lo que habla, porque Paulo Guedes (Río de Janeiro, 1949) es un viejo conocido de su hermano Pablo y, en general, de los economistas que perfilaron reformas económicas durante la dictadura de Pinochet, algunas de ellas todavía vigentes. Guedes se convirtió en el economista que es hoy en la Universidad de Chicago, cuna de los famosos Chicago Boys educados por nombres como el de Milton Friedman.. Dice un perfil del diario Folha de São Paulo que Guedes llegó a Chicago como un keynesiano irredento y salió como un neoliberal.

De Chicago pasó a cursar y luego dar clase en la Universidad de Chile en tiempos del general. Cuando quiso llevarse a Brasil lo puesto en práctica y estudiado en aquellos años, se llevó un chasco. Su país, recién salido de su propia dictadura militar, apostó por una transición suave en lo económico con Collor de Melo y después pasó a la izquierda. Guedes se refugió en el sector privado, invirtió en poderosos medios de comunicación, asesoró a poderosos think tanks del país y finalmente inició su propio fondo de inversiones. Ahora, es la voz que mandará en el gobierno Bolsonaro cuando se difuminen los humos de los incendios de los mensajes que inquietan a un sector de la población tanto como encienden al otro.

Empequeñecer el Estado

En la agenda de Guedes, el primer asunto urgente es la reforma de las pensiones, algo que el débil gobierno de Temer no fue capaz o no tuvo tiempo de perfilar. Para ello, ya dijo en más de una ocasión que quiere adoptar el «modelo chileno» de capitalizaciones de las aportaciones de los trabajadores. El gurú de Bolsonaro tiene aún que confirmar la intención del candidato de unificar un único tramo del 20 % para el IRPF, algo que ahondaría las ya de por sí gigantes desigualdades en Brasil. Sí que parece bendecir la voluntad de privatizar unas 150 empresas estatales, dentro del plan de «empequeñecer» el Estado.

No fueron ni Guedes ni Bolsonaro tan explícitos sobre el futuro de la joya de la corona, la petrolera estatal Petrobras, en el foco de las operaciones contra la corrupción. A finales de septiembre el Estado vendió lotes para explotar recursos bajo el suelo brasileño a varias empresas extranjeras. Quedó apenas un lote (el considerado menos interesante) en manos de Petrobras, los mismos que (irónicamente) tiene Noruega a través de una estatal.

Decidan lo que decidan Guedes y Bolsonaro, tendrán que pergeñar grandes alianzas en la Cámara de Diputados más atomizada de la historia, con hasta 30 partidos. Aunque el PT sigue siendo el mayor grupo, el resultado de las elecciones arrojó una mayoría conservadora a la que habrá que contentar en sus diversos intereses. Guedes cuenta con otra ventaja para vender sus planes: un estudio de la web G1 señala que el 46 % de los diputados de la cámara son millonarios, según sus declaraciones a la justicia electoral.

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