Chemnitz reabre la disputa entre Merkel y Seehofer

La canciller culpa a la ultraderecha, pero su ministro del Interior ve en los inmigrantes el origen del conflicto

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berlín / corresponsal

Era solo cuestión de tiempo que Angela Merkel y Horst Seehofer volvieran a discutir y escenificar sus discrepancias por la política migratoria. Las posiciones de la canciller y su ministro del Interior son demasiado dispares al respecto, y representan las dos caras del debate que se inició en 2015 en la primera potencia europea, que ha recibido desde entonces más de un millón de refugiados. Pero además, el líder de la CSU solo piensa en una cosa: los comicios regionales que se celebrarán el 14 de octubre en Baviera, su bastión, y en los que el partido ultraderechista AfD amenaza con arrebatarle la mayoría absoluta.

«La inmigración es la madre de todos los problemas en este país. Hace tres años que lo digo». Así se expresaba ayer Seehofer en declaraciones al diario Rheinisiche Post, apenas dos meses después de haber protagonizado un órdago político sin precedentes, que estuvo a punto de hacer saltar por los aires siete décadas de hermandad con la CDU de Merkel y, con ello, la recién estrenada gran coalición de Gobierno. El socio más conservador de la canciller ha regresado con fuerza de las vacaciones estivales y está dispuesto a continuar con su viraje a la derecha, que no parece conocer límites.

Ni siquiera cuando se trata de la ola de xenofobia que ha sacudido en los últimos días la localidad de Chemnitz, a raíz de la muerte de un alemán, presuntamente apuñalado por dos extranjeros en el marco de una pelea. Unas protestas que han sacado los colores a toda la clase política y que Seehofer dice comprender. «Si no fuera ministro, como ciudadano yo también habría salido a la calle, aunque no con los radicales», declaró el dirigente bávaro lanzando así un nuevo dardo a Merkel, tan solo unos días después de que lo hiciera su par italiano.

A ojos del ultraderechista Matteo Salvini, los disturbios registrados en Chemnitz, localidad situada en el estado federado de Sajonia, en el este de Alemania, se deben únicamente a la gestión migratoria de la canciller, quien «subestimó» la dificultad que implica integrar a semejante cantidad de demandantes de asilo. Sin embargo, Merkel contradecía ayer la opinión de su titular de Interior y la del italiano.

«Calentar el ambiente»

«Yo no lo diría así», replicó en una entrevista con el canal privado RTL, al ser preguntada por la frase de Seehofer. La jefa del Ejecutivo denunció «el odio en la calle» y las «cacerías colectivas» contra extranjeros que «no tienen cabida en un Estado de derecho». A su juicio, la culpa del repunte xenófobo la tiene la extrema derecha, que sigue capitalizando la presión migratoria para «calentar el ambiente», añadió sobre un asunto que se perfila como un quebradero de cabeza para el resto de su cuarta legislatura.

Incluso la presidenta del SPD, el tercer partido de la gran coalición, acusó al halcón bávaro de estar creando nuevamente discordia y de querer atacar a la canciller. «Cuando Seehofer habla de la madre de todos los problemas políticos está pensando en Merkel», aseguró Andrea Nahles, quien además le reclamó que exhiba, como ministro del Interior, un mayor compromiso en la lucha contra el racismo.

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