Tsipras, el rebelde que capituló para vivir un día más

CLARA PALMA HERMANN ATENAS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

ALKIS KONSTANTINIDIS | reuters

Ganó sus primeras elecciones con la promesa de romper con la UE y poner fin a la austeridad, en las del 2019 su triunfo pasa por convencer a los griegos de que el sacrificio valió la pena

26 ago 2018 . Actualizado a las 09:34 h.

Lo pintaban de bestia negra que venía a sembrar el caos en la Eurozona. Aprendió, por las malas, la lección, y ahora el antiguo radical es un reformista pragmático y responsable. Pero simplificar así las dos trepidantes legislaturas de Alexis Tsipras -la primera de tan solo ocho meses- no hace honor a la verdad. Después de que se plegara al rescate, muchos le consideran un cínico, dispuesto a todo por el poder. Otros defienden su versión: no rendirse a las demandas de los acreedores hubiera supuesto una catastrófica expulsión del euro; el compromiso, sin embargo, le permitió sobrevivir y emprender una carrera de fondo contra la austeridad.

Sea como fuere, el aplomo de Tsipras y su habilidad para definir la narrativa le han permitido capear más de un error de cálculo. Al menos hasta ahora. Con tan solo 152 diputados de 300, la coalición de la izquierdista Syriza con los nacionalistas Griegos Independientes atraviesa su mayoría más frágil. De cara a las elecciones del 2019, las encuestas dan la victoria, por más de 5 puntos, al centroderecha de Nueva Democracia. Pero Tsipras aún confía en poder cambiar las tornas.

EL FIN DEL RESCATE

¿El inicio de una nueva era? El 20 de agosto a medianoche, Grecia salió del programa de rescate, aunque no de la forma que Tsipras inicialmente había prometido. En el 2015, tras un pulso de seis meses con la troika, el Gobierno que pretendía romper con la austeridad se vio forzado a tragar con nuevas y draconianas medidas de ajuste.