El Gobierno alemán se tambalea

Confrontación abierta entre la CDU de Merkel y la CSU bávara, que da a la canciller un ultimátum hasta el lunes para que imponga la mano dura con los inmigrantes

Seehofer se dirige a una reunión con su grupo
Seehofer se dirige a una reunión con su grupo

berlín / colpisa

Las guerra intestina por la política de refugiados y migración que sacude los cimientos de la hermandad conservadora en Alemania, la CDU que preside la canciller Angela Merkel y la CSU bávara que lidera el ministro del Interior Horst Seehofer, degeneró ayer en confrontación abierta y en un pulso de poder. Ambos se encuentran enrocados y se hacen fuertes en sus respectivas posturas. Merkel, que puso distancia con el «eje de voluntarios» con Austria e Italia montado por su ministro, desea aguardar a la cumbre de la UE a finales de mes para consensuar una política común y Seehofer no quiere esperar para imponer su plan de controlar a rajatabla las fronteras germanas y devolver al punto de partida a los refugiados que fueron registrados en otros países a su entrada en la Unión. Algo así equivaldría a dejar en suspenso los acuerdos de Schengen, acabar con la libre circulación de personas y llevar al colapso a socios como Grecia e Italia, desbordados por los sin papeles que cruzan el Mediterráneo.

La suspensión inesperada del pleno del Bundestag al mediodía y la insólita reunión por separado de los diputados de la Unión certificó la división entre los conservadores y la seria amenaza de una ruptura. «Apesta a divorcio», se oía comentar en los pasillos del Reichstag. Al término de la cita con sus correligionarios, el jefe del grupo bávaro, Alexander Dobrindt, rechazó todas las propuestas de Merkel para llegar a un acuerdo y marcó un plazo para que la CDU trague con su iniciativa. Dobrindt afirmó que parte del «plan maestro» para una severa política de refugiados y migración elaborado por Seehofer es «de responsabilidad directa del ministro de Interior» y no descartó que pueda llevarlo adelante mediante «decreto ministerial». Es necesario «para poner orden en las fronteras», afirmó, para seguidamente escudarse en los acuerdos de Dublín y asegurar que ese paso está avalado por la legislación alemana y europea.

Tras destacar la unanimidad de los diputados de la CSU en su respaldo a Seehofer, Dobrindt anunció que la dirección de los socialcristianos abordará el tema el lunes en Múnich y tomará una decisión. Marcó así un plazo que parece más bien un ultimátum. Menos combativos pero igual de firmes con su líder se mostraron los parlamentarios cristianodemócratas de Merkel. De unirlos se encargó el exministro de Finanzas y presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble, quien tuvo una apasionada intervención en favor de la unidad europea y contra aventuras nacionales unilaterales, según filtraron miembros en la reunión. Volker Kauder, jefe parlamentario de la CDU, denunció a su término que ni él ni sus compañeros ha visto aún una sola página del tan controvertido «plan maestro» de Seehofer que ha provocado la crisis.

Seehofer y su CSU están en estado de pánico permanente desde las elecciones legislativas del pasado otoño. Entonces entraron por primera vez en el Bundestag los ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD), que lideran además la oposición en la Cámara baja. En precampaña desde entonces ante los comicios en Baviera este otoño, los socialcristianos temen perder su sacrosanta mayoría absoluta y se han radicalizado con el objetivo de no ceder terreno a los populistas. Quienes no salen de su asombro ante el enfrentamiento entre Merkel y Seehofer, son sus socios socialdemócratas en la gran coalición. «Estoy horrorizado ante el caos que estamos viviendo en la Unión», dijo el secretario general del SPD, Lars Klingbeil, quien advirtió de que «la CSU no es el ombligo del mundo». Klingbeil exigió además que los bávaros respeten el acuerdo para formar un Gobierno alemán que aún no ha cumplido cien días. «Acordamos claramente que no habrá actuaciones nacionales unilaterales y defender una Europa unida y con capacidad de actuar», recordó.

Conte y Macron se reúnen hoy en París tras rebajar la tensión entre sus países

No llegó la sangre al río. Unas palabras de disculpa de Emmanuel Macron, afirmando que nunca tuvo la intención de ofender a Italia cuando criticó su decisión de rechazar la entrada en puerto del Aquarius, han dado satisfacción al primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quien finalmente mantendrá hoy su viaje a París para entrevistarse con el presidente francés.

Macron realizó una llamada telefónica a última hora del miércoles al primer ministro italiano en la que le señaló que nunca quiso «ofender a Italia o al pueblo italiano» cuando censuró la negativa a acoger a los inmigrantes rescatados por el barco de Médicos sin Fronteras. Durante la conversación destacó que siempre estuvo a favor «de más solidaridad europea con Italia» y defendió la necesidad de reforzar la cooperación bilateral y con la UE en migración.

El gesto del galo, rubricado con la promesa de que Francia está dispuesta a admitir a inmigrantes del navío Aquarius que «respondan a los criterios del derecho de asilo», le ha permitido a Conte salvar la cara ante los partidos que lo sostienen en Italia, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, que aún ayer continuaban echando leña al fuego. «Estamos esperando una disculpa. Si tenemos una, podemos empezar un nuevo camino», afirmó Luigi Di Maio. .

«El problema con Francia ya ha pasado», dijo el inquilino del palacio Chigi tras señalar que la prioridad es ahora cambiar la normativa de asilo en la Unión Europea.

Soluciones europeas

La desescalada entre las dos capitales fue acogida con satisfacción por el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para quien los líderes nacionales deberían «hablar entre ellos, y no sobre ellos», indicó su portavoz. Intentando aparentar que Bruselas mantiene la iniciativa en los acontecimientos, Juncker también pidió soluciones pragmáticas a los países implicados. «El presidente escucha a todas las partes y apoya soluciones pragmáticas y la cooperación a nivel europeo en el área de la migración», dijo Margaritis Schinas. «La migración es un reto europeo que requiere soluciones europeas», afirmó.

La reunión de Giusseppe Conte con Macron es el inicio de una gira de presentación que lo llevará el lunes a verse con la canciller Angela Merkel en la capital alemana.

La Justicia húngara solo impone 25 años a los culpables de la muerte de 71 refugiados por asfixia en un camión

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La sentencia de un tribunal húngaro, que condenó ayer a 25 años de prisión a cada uno de los cuatro cabecillas de una red criminal que causó la muerte por asfixia en agosto de 2015 a 71 refugiados que viajaban en un camión frigorífico, no gustó a nadie. Según Efe, la fiscalía anunció un recurso para solicitar cadena perpetua, mientras que la defensa también recurrirá para pedir la absolución de los condenados, un afgano y tres búlgaros que trasladaron a Europa Occidental a 1.200 personas antes de ser capturados.

Los cadáveres de 71 refugiados, entre ellos ocho mujeres y cuatro niños, se encontraron el 26 de agosto de 2015 en el arcén de una autopista del sur de Austria, aunque el caso se juzgó en la localidad húngara de Kecskemét, a cien kilómetros al sur de Budapest, porque las muertes se produjeron antes de cruzar la frontera. Los cuatro acusados fueron condenados por homicidio con el agravante de pertenencia a una organización criminal, en el que fue el peor caso de muertes de inmigrantes en una ruta terrestre en Europa durante la crisis de refugiados.

Según la sentencia, los traficantes sabían que las víctimas, de nacionalidad siria, iraquí y afgana, no podían sobrevivir en un habitáculo herméticamente cerrado al trayecto desde la frontera húngara con Serbia, donde fueron recogidos, hasta Austria. La investigación estableció que el conductor había oído los golpes de los refugiados, que llamaban así la atención sobre su situación, pero el principal cabecilla de la banda le prohibió detenerse para abrir las puertas y darles agua.

«Que no preste atención a los golpes, que los de allí adentro mueran», ordenó el afgano de 30 años al conductor, que estaba cada vez más nervioso, según el diario electrónico hvg. «Los cuatro eran conscientes de que su comportamiento causaría la muerte de la gente que estaba en el espacio de carga, pero lo aceptaron», afirma la sentencia.

La muerte de estos refugiados conmovió a la opinión pública internacional días antes de que Alemania y Austria abrieran sus fronteras a refugiados procedentes de Asia y Oriente Medio que accedieron a Europa por la denominada ruta de los Balcanes. Por esa ruta, que llevaba de Turquía a las islas griegas y recorría los Balcanes hasta Europa Occidental, transitaron cientos de miles de refugiados desde septiembre de 2015 hasta marzo de 2016, cuando se cerró por medio de un acuerdo de devolución de migrantes entre la Unión Europea y Turquía.

La investigación probó que todos los refugiados habían muerto menos de dos horas después de comenzar el viaje hacinados en un espacio de 14 metros cuadrados, sin ventilación y cerrado desde fuera. Tras darse cuenta de lo ocurrido, los responsables decidieron dejar abandonado el vehículo en un paraje de la autopista A4 cerca de la localidad austríaca de Parndorf y regresaron a Hungría.

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