Barnier y Davis se tantean en Bruselas


bruselas / colpisa

Que la ronda negociadora de la semana pasada no acabó bien para los intereses británicos lo evidencia el hecho de que su ministro para el brexit, David Davis, se trasladó ayer a Bruselas por sorpresa para reunirse con su homólogo comunitario, Michel Barnier. Más allá de lo hablado, el encuentro tiene el rango de noticia por sí solo. Por eso se filtró. Porque el hecho de que Davis pise Bruselas un lunes así como así es chocante, sobre todo cuando sus visitas se cuentan con los dedos de una mano en los últimos meses.

El brexit volverá a copar la agenda británica esta semana para evidenciar que el jaleo que Theresa May tiene montado en casa, en su propio Gobierno y dentro de su grupo parlamentario, tiene dimensiones siderales. Para muestra un botón. El Parlamento británico discute hoy las quince enmiendas aprobadas por los lores y la premier se vio obligada a alertar ayer a sus diputados de que una nueva rebelión en contra de Downey Street socavaría aún más su posición negociadora ante Bruselas.

La UE es muy consciente de lo complejo del asunto, pero no ceja y exige medidas concretas y legalmente viables que deberían cerrarse en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de finales de mes. Este puede haber sido, de hecho, el motivo del encuentro entre Davis y Barnier, que estuvieron reunidos en torno a una hora buscando vías de acercamiento de cara a la esperada cita, explicaron fuentes comunitarias. 

Irlanda

El gran escollo es Irlanda. Londres sigue sin dar con la fórmula que evite la reinstauración de una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte. Ambas partes están de acuerdo en que no la habrá. Así se acordó el pasado 8 de diciembre y así se ratificó en la cumbre de marzo. Para evitarla, el Gobierno británico aceptó que Irlanda del Norte, hasta que no se alcanzase la fórmula mágica, seguiría teniendo sine die «un alineamiento reglamentario con la UE», tanto con su unión aduanera y con su mercado único. Es lo que se denomina «backstop», un plan de contingencia«, una suerte de red de seguridad. Es decir, que en la práctica seguiría siendo una región más dentro del paraguas comunitario.

Bruselas sigue esperando soluciones viables que continúan sin llegar desde el otro lado del Canal de la Mancha. La última se hizo la semana pasada y se basa en que este alineamiento no sea solo para Irlanda del Norte, sino para todo Reino Unido. Además, plantea que solo afecte a la unión aduanera y dure hasta «el 31 de diciembre de 2021», un año después del brexit real. Como se esperaba, la respuesta por parte de la UE fue «no». «Nuestro plan de contingencia para Irlanda no puede ser extendido a todo Reino Unido. ¿Por qué? Porque ha sido diseñado para la situación específica de Irlanda del Norte», zanjó Barnier.

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