May no consigue abrir brechas en la UE

Los 27 cierran la puerta a negociar un acuerdo comercial mientras Londres no mueva ficha


bruselas / corresponsal

Lo ha intentado de todas las formas posibles. Con triquiñuelas, jugando a dividir a la UE, con amenazas veladas y últimamente con palabras suaves y conciliadoras, pero la primera ministra británica, Theresa May, sigue siendo incapaz de romper el inexpugnable muro que los 27 le han puesto en las negociaciones del brexit.

La premier llegó a Bruselas el jueves con la promesa de presentar propuestas más detalladas para ablandar el ánimo de sus socios y lograr más mano izquierda del negociador europeo, Michel Barnier, pero la UE le ha respondido con la misma moneda: palabras amables y vacías de compromisos reales. «El Consejo Europeo insta a continuar el trabajo y las negociaciones para poder movernos a la segunda fase de las negociaciones lo antes posible», asegura en las conclusiones de la cumbre europea: una forma elegante de constatar la falta de progresos suficientes tras casi siete meses y cinco rondas de negociaciones.

Lo advirtió la presidenta lituana, Dalia Grybauskaité, antes de la reunión. «Hasta ahora solo ha habido retórica en los medios. No es ahí donde se hacen las negociaciones», le espetó.

¿En qué punto se encuentra el proceso de divorcio?

«Creo que no ha cambiado nada de lo que ya hemos visto antes», reconocía ayer el primer ministro maltés, Joseph Muscat. El capítulo de los derechos de los ciudadanos desplazados en el Reino Unido sigue abierto y con muchos flecos que limar. May insistió en Bruselas que «queremos que se queden con sus familias», pero es incapaz de explicar cómo va a cumplir ese compromiso. El segundo capítulo, el de la solución para la frontera entre las dos Irlandas, todavía sigue siendo un asunto de ciencia ficción. La británica reitera que serán capaces de encontrar una solución «creativa e imaginativa». Y el tercer capítulo no solo está bloqueado sino que el consenso se antoja imposible. La factura del divorcio está impacientando a los 27 que insisten en pedir a May que calcule a cuánto cree que ascenderán sus compromisos financieros con la UE. Sin embargo, la jefa de los tories se niega a revelar cifra alguna antes de saber cómo será la relación comercial que mantendrán Reino Unido y los 27 tras el brexit: «He sido muy clara en esto. El arreglo financiero vendrá como parte del acuerdo final en torno a la relación futura con la UE», sostuvo ayer antes de abandonar Bruselas.

¿Hay perspectivas de avanzar antes de fin de año?

May deberá ceder en algunos capítulos si quiere levantar el bloqueo con que la asfixian los socios. La UE mientras tanto, preparará los trabajos para negociar el acuerdo comercial. La canciller alemana, Angela Merkel, le dio a los británicos pistas de por dónde quiere Berlín que lleguen los compromisos. «La segunda fase de negociaciones será indudablemente más difícil que la primera. Tenemos que dejarles claro por qué no vemos que el aspecto financiero sea suficiente», subrayó. Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, se mostró pesimista: «No espero milagros». «No espero de ella que llegue con una cifra, pero debería por lo menos presentar un método», criticó a Londres el primer ministro holandés, Mark Rutte. El más duro fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien considera que el salto a la fase dos está únicamente en manos de May a quien acusa de «engañar» en la prensa con un «no acuerdo» para presionar a los socios. La única nota positiva la puso el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien cree que se ha «exagerado» la sensación de «punto muerto» en que se encuentran las negociaciones. «Si bien el progreso no es suficiente, eso no significa que no haya ningún progreso. Espero que podamos pasar a la segunda fase en diciembre», señaló.

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