Tiroteo en La Vegas: El jubilado que apostaba fuerte

Su padre fue un famoso ladrón de bancos que se fugó de una cárcel texana


Redacción / La Voz

Antes de convertirse en un asesino de masas, Stephen Craig Paddock llevaba una tranquila vida de jubilando en una apacible comunidad próxima a un campo de golf en Mesquite. Su debilidad era Las Vegas, que le quedaba a una hora en coche de su casa. En sus mesas de póker apostaba a lo grande (en la última semana se jugó 70.000 dólares) o asistía a conciertos de música country como el que fue objetivo de sus disparos.

Pero no tenía antecedentes penales -sus problemas con la policía no iban más allá de una multa de tráfico-, ni historial de enfermedades mentales. Tenía una licencia de caza mayor y de piloto privado (llegó atener dos aviones). Entre 1985 y 1988, trabajó durante tres años como contable de una compañía predecesora del gigante de la industria militar Lockheed Martin, pero luego se dedicó a invertir en complejos de apartamentos en Texas y California, y amasó un importante capital.

Su hermano Eric estaba ayer en shock, sin explicarse qué le pasó por la mente de Stephen para matar a personas indefensas. «Es como si un asteroide hubiera caído encima de nuestra familia», declaró a las puertas de su casa de Orlando. «Era un tipo normal que hacia grandes apuestas en el póker, iba de crucero y comía burritos en Taco Bell», dijo. No tenía ninguna afiliación política o religiosa que se supieran. Otra pregunta que se hace es «¿dónde diablos adquirió armas automáticas? «No era un pistolero, solo poseía un par de armas de fuego legales, que guardaba en una caja fuerte».

La única mancha en su familia es la de su padre. Benjamin Hoskins Paddock, fue un ladrón de bancos, descrito como un «psicópata» con tendencias suicidas, que terminó en la lista de más buscados por el FBI entre 1969 y 1977, cuando se fugó de una prisión de Texas mientras cumplía una pena de 20 años.

Su exesposa Peggy, de la que se divorció hace 27 años, tampoco se explica lo ocurrido. Los últimos años vivió con Marilou Danley, una australiana de 62 años de ascendencia asiática, que disculpaba ante los vecinos sus ausencias diciendo que era un jugador profesional.

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