Macron se encamina hacia una holgada mayoría en las legislativas

El resultado de la primera vuelta augura un camino fácil para las reformas prometidas


parís / corresponsal

El partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha (LRM), llegó ayer en primer lugar en la primera vuelta de las elecciones legislativas. Con un 32,32% de los votos que se traducirán en entre 320 y 430 escaños, el presidente se ha hecho con el control de la Asamblea Nacional. Si sobrepasa los 330 diputados, se convertirá en la mayoría parlamentaria más grande de la historia de la V República francesa y en la primera no conformada por un partido tradicional. Las de LRM no son las únicas cifras históricas de estas elecciones. Uno de cada dos franceses no se desplazaron a las urnas, disparando la abstención a la cifra récord de 50,2 %. El primer ministro, Edouard Philippe, achacó la «desmovilización» a la fatiga después de «una larga secuencia política» con las primarias socialistas y de la derecha, y las presidenciales.

Por detrás de LRM se encuentran Los Republicanos (LR) con el 21,56 %. Los conservadores conseguirán retener entre 85 y 125 escaños después de la segunda vuelta, programada para el próximo domingo. Se mantendrán como la segunda fuerza política de la Asamblea, pero no sin perder un gran número de diputados, ya que contaron con 199 durante la última legislatura. Su líder, François Baroin, estimó que la abstención «nunca vista» refleja «las fracturas de la sociedad francesa».

Les sigue el Frente Nacional (FN) con el 13,2 % y entre 3 y 10 escaños. La formación de ultraderecha, que llegó a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, se quedará entonces a las puertas de formar un grupo parlamentario, para el que se necesitan al menos 15 diputados. El FN se había beneficiado de la ausencia de LR en la segunda vuelta para conseguir el voto de uno de cada tres votantes. No obstante, su éxito no se ha traducido en las legislativas. LR decidió integrar en su programa algunas de las principales medidas de su candidato presidencial ultraconservador, François Fillon, lo que le permitió recuperar el sector más derechista que había migrado al FN.

En cuarta posición llegó la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, con el 11,02 % y entre 11 y 21 escaños. El movimiento radical de izquierda logra así entrar en la Asamblea, con opciones de formar un grupo parlamentario si la segunda vuelta le es favorable. Mélenchon utilizó la abstención para criticar el programa de Macron, insistiendo en que «no hay una mayoría en el país» para llevar a cabo «todo lo que figura» en su agenda gubernamental. 

Un golpe para los socialistas

A 7,44 %, el Partido Socialista conseguirá salvar entre 20 y 35 escaños de los 284 que ocupó durante el mandato de Hollande. «A este punto es un resultado severo, demasiado severo», lamentó Bruno Julliard, adjunto a la alcaldía de París. «Es una elección que ratifica las elecciones presidenciales», en las que su candidato, Benoît Hamon, cosechó el mínimo histórico de solo un 6,2 %. El partido toca fondo de nuevo: su secretario general, Jean Christophe Cambadélis, perdió su circunscripción en el norte de París, a la que representó los últimos 19 años. Sin líder ni línea política definida, el PS deriva hacia el margen de la esfera política gala. Uno de sus dirigentes confesó a Le Monde que «el espacio político del socialismo no está muerto pero, por el momento, el partido socialista francés no es capaz de existir en la izquierda».

Los partidos perdedores se ocultan tras sus candidatos

Jules lleva un buen rato delante de la hilera de carteles de candidatos a su circunscripción, al este de París. «He venido a votar pero no sé por quién y los carteles no ayudan», explica el joven de 25 años. Ausencia de logos, colores inusuales y confusión total. Para estas elecciones legislativas, los candidatos de los partidos caídos en desgracia tras la victoria de Macron han hecho lo imposible por ocultar su procedencia para arañarle algunos escaños a La República en Marcha (LRM). 

En París, la candidata Babette de Rozières no hace ninguna mención a su pertenencia a Los Republicanos (LR). Tan solo se presenta bajo el lema «una diputada que se os parece». Bruno Le Maire, el actual ministro de Economía, también eliminó el logo de su cartel. El diputado del departamento del Eure, en Normandía, busca su reelección con LRM después de haber sido expulsado de LR por su nombramiento al ministerio. Del lado del Partido Socialista (PS), el logo de la rosa también suscita recelo. Marisol Touraine, exministra de Sanidad lo sustituyó por el eslogan «candidata de la mayoría presidencial con Emmanuel Macron». La frase de ir con el presidente tiene su tirón. También la utilizó Myriam El Khomri, exministra de Trabajo de François Hollande, si bien se presenta con el PS.

Otros candidatos rivales de LRM, como la independiente Armelle Malvoisin o el socialista Erwann Binet se subieron al carro de Macron con el mismo lema o con fotografías posando con el presidente.

Los electores no pueden ni fiarse de los colores habituales de los partidos: el rojo de la izquierda, el rosa de los socialistas y el azul oscuro de la derecha. En los casos de Touraine y El Khomri, los colores dominantes son el azul claro y el amarillo, ambos asociados con centro. Incluso la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon se ha deshecho de su rojo característico, sustituyéndolo también por el celeste. Sin embargo, vistos los resultados, los cambios de imagen (como todo lo hecho mal y corriendo) no han funcionado.

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