Pone en duda la autenticidad de las grabaciones que lo involucran en un grave escándalo de corrupción y pide que se suspenda la investigación abierta por el Tribunal Supremo
21 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.En una nueva arremetida para mantenerse en el poder, el presidente de Brasil, Michel Temer, puso en duda ayer la autenticidad de las grabaciones que lo involucran en un grave escándalo de corrupción y anunció que solicitó al Supremo Tribunal Federal que suspenda la investigación en su contra hasta que se verifique si los registros tomados por el empresario Joesley Batista en la conversación con él fueron adulterados para incriminarlo. «Brasil no se saldrá de los carriles y yo continuaré al frente del Gobierno», aseguró el mandatario, que, pese a perder apoyos desde el miércoles, cuando se desató la crisis, descartó dimitir.
Consciente de que las manifestaciones convocadas para pedir hoy su renuncia y la realización de elecciones pueden terminar de voltearlo, Temer desacreditó a Batista, al que calificó de «conocido charlatán» y «fanfarrón». Más que en sus propios argumentos, se apoyó en una pericia requerida por la Folha de Sao Paulo, que apreció supuestas ediciones en la cinta que tomó Batista clandestinamente. Pero el periódico aclaró que los tramos más comprometidos no fueron alterados. Además, están las declaraciones de Batista ante la justicia.
«Esa grabación fue manipulada y adulterada», prefirió resaltar Temer, quien dijo que «por eso» solicitó el viernes mismo al Supremo que «suspenda la indagación hasta que se verifique la autenticidad de la grabación». También dijo descreer de las confesiones hechas por los empresarios en sede judicial. Según la fiscalía general, Temer habría incurrido en los delitos de corrupción pasiva, organización criminal y obstrucción de la investigación judicial. El Supremo aceptó abrir una causa contra el mandatario bajo esos cargos y dio por válidas las grabaciones y las declaraciones hechas por siete directivos de la empresa JBS ante la justicia.
El expresidente Lula da Silva, que se mantuvo en silencio las primeras 48 horas, expresó ayer que su sector no quiere a un presidente elegido por el Congreso. «Nadie puede elegir por nosotros al presidente», declamó, y convocó a sus seguidores a manifestarse. Rousseff también opinó por escrito que la única salida es la renuncia de Temer y la votación directa.