La revolución ciudadana de Correa, a examen en las urnas

El próximo líder del país, clave en el panorama político regional de la última década, será elegido mañana en la segunda ronda de las elecciones presidenciales


Quito / E. La Voz

Hora de la verdad en Ecuador. El próximo líder del país, clave en el panorama político regional de la última década, será elegido mañana en la segunda ronda de las elecciones presidenciales. Los sondeos pronostican un resultado igualado entre el banquero liberal Guillermo Lasso y el izquierdista Lenín Moreno. El aspirante oficialista lleva a sus espaldas la mochila de la revolución ciudadana promovida por el Gobierno de Rafael Correa durante más de diez años. Un proceso con claros y oscuros. Exitoso o aceptable para la mitad de la población. Desastroso para el resto, en un país completamente polarizado políticamente.

Correa defiende su mandato escudándose en los resultados económicos. El PIB ecuatoriano creció un promedio del 3,9 % entre el 2007 y el 2015, un punto más que la media regional. La pobreza por ingresos se redujo hasta 13,4 puntos porcentuales en ocho años con la introducción de numerosas políticas sociales. Afectaba al 23,3 % de la población en el 2015.

Fin del crecimiento

Hubo una gran inversión en infraestructura. «Uno de los puntos más positivos fue la diversificación energética. La generación hidroeléctrica cubre ahora el 90 % de la demanda del país», apunta Carlos Larrea, experto de la Universidad Andina Simón Bolívar. Ese crecimiento económico se detuvo en el 2014. «El país contó con buenos resultados mientras duró el bum de los commodities en América Latina», apunta el analista político Decio Machado. «No ha habido transformación estructural en la economía o en la matriz productiva. Acabada la era del precio del petróleo alto, el Gobierno sufre un fuerte problema de falta de liquidez que hasta ahora ha sido salvado mediante un agresivo endeudamiento interno y externo», señala Machado.

Los impuestos también se han incrementado drásticamente en los últimos dos años, provocando el rechazo de la población. La economía entró en recesión y comenzaron a aflorar casos de corrupción contra varios funcionarios y el exministro de Hidrocarburos Carlos Pareja. También es reprochada la política correísta de apoyo a lo que el presidente califica como minería y extracción petrolera responsable: «Correa tuvo dos etapas. Antes del 2013, con grandes programas de educación y erradicación de pobreza. Luego se centró en el extractivismo con un elevado impacto ambiental, no logrando ni siquiera ampliar la producción del petróleo», critica Larrea.

Quienes critican al presidente en las calles aluden constantemente a su discurso vehemente y desafiante. «Hay un 60 % de la población que está cansada del Gobierno. Todos los poderes se han concentrado en el Ejecutivo y se ha dado poco diálogo con la sociedad», piensa Natalia Sierra, socióloga de la Universidad Católica de Ecuador.

Los críticos de la revolución ciudadana señalan especialmente a la ley de comunicación del 2013 como un ejemplo de autoritarismo. «Puede hablarse de una situación difícil en cuanto a libertad de expresión”, comenta Cristian Bravo, docente de la Universidad Internacional de Ecuador. Los diez años de Revolución Ciudadana pasan examen mañana en las urnas.

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