La UE afronta el primer divorcio de su historia

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

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El reloj comienza a correr hoy para los británicos, que tienen dos años para negociar su salida

29 mar 2017 . Actualizado a las 10:16 h.

«Estamos preparados», garantizó ayer el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. El día que tanto lleva esperando la Unión Europea ha llegado. Nueve meses después de que los británicos dijesen no en un referendo a la UE, el Reino Unido pedirá oficialmente el divorcio. Lo hará hoy de mano de su embajador ante la Unión, Tim Barrow, encargado de entregar la carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Tras las formalidades se activará el artículo 50 de los Tratados que abre la puerta al brexit. El reloj comenzará a correr para que los británicos cierren el acuerdo de salida. El Gobierno británico es el primero en los 60 años de historia de la Unión Europea en apretar el botón de salida. Ante ellos se abre ahora un horizonte plagado de incertidumbres que deberán despejarse en un tiempo récord: dos años. 

La cuenta atrás arrancará pasado el mediodía. Tusk será el encargado de informar a los 27 líderes europeos de la deserción. A continuación el polaco remitirá a todas las capitales un documento con las principales directrices de negociación. Hay dos prioridades ineludibles antes de ponerse a hablar de períodos de transición: dejar claro cómo se pagará la factura del brexit y buscar una fórmula para preservar los derechos de los ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido y los británicos desplazados en territorio comunitario.

Se espera que los jefes de Gobierno y Estado europeos las aprueben en la cumbre extraordinaria del próximo 29 de abril. Ese documento será la base para dar un mandato negociador al representante de la UE, Michel Barnier, que podría sentarse entonces a negociar con su homólogo británico, David Davis, a mediados de mayo. 

Los peores meses

Pero, ¿qué pasa si el Reino Unido rechaza seguir esa hoja de ruta? «Entraremos en una crisis con consecuencias de todo tipo en los mercados», reconoce una alta fuente diplomática antes de admitir que «los primeros meses serán los peores». La primera ministra británica, Theresa May, no está por la labor de abordar esos dos temas críticos si Bruselas no cede y negocia de forma paralela al brexit la futura relación entre el Reino Unido y los 27. 

El divorcio llega en medio de un clima de tensión y crispación entre Londres y las capitales europeas. Algunas denuncian que «el ejercicio de intentar dividirnos ya ha empezado». Entre los que amenazan con un brexit duro a uno y otro lado del canal de la Mancha emergen voces que piden calma para evitar que descarrile un proceso que de por sí, es una bomba de relojería. «No hay necesidad de que la UE infunda miedo para castigar al Reino Unido (...) Un brexit malo hará daño también a la UE», advirtió ayer en Bruselas el alcalde de Londres, Sadiq Khan.

Khan exige a May que otorgue garantías a los ciudadanos europeos para permanecer en el Reino Unido como «gesto de buena voluntad». El presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, respaldó al británico y se mostró favorable a un brexit «justo y ordenado», pero el italiano también quiso marcar terreno de cara a la tormenta que se avecina al asegurar que el Reino Unido no obtendrá más privilegios: «No es lo mismo ser miembro de la Unión que estar fuera», zanjó. La institución que preside no quiere que haya negociaciones comerciales hasta que Londres y los 27 cierren el acuerdo de salida, una vía que algunos expertos ven poco realista teniendo en cuenta el escaso margen de tiempo del que dispone May.

Veto de la Eurocámara

La incógnita está en saber si la Eurocámara aceptará un eventual acuerdo con el Reino Unido. Los eurodiputados pueden vetarlo. Según The Guardian, le han hecho saber a Barnier que tumbarán cualquier pacto si durante estos dos años el Gobierno británico impone restricciones a la libre circulación y residencia. Quieren evitar que se «degraden» los derechos de los ciudadanos de la UE durante los dos años que durará la desconexión.

Kerr, el británico que diseñó el artículo 50

Quién le iba a decir allá por el año 2000 a lord Kerr que su criatura, el ya célebre artículo 50 de los Tratados, sería activado 16 años después por su propio país. Así ha sido. El responsable de diseñar la palanca de salida que hoy accionan los británicos admite decepcionado que no tenía en mente al Reino Unido cuando le dio forma. Entonces, ¿en quién estaba pensando? En la amenaza que entonces representaba el auge del ultraderechista austríaco Jörg Haider, según reconoció a la web Politico. Ante la posibilidad de que el Consejo suspendiese el derecho de voto a Austria, Kerr se las arregló para buscar una solución al bloqueo político permitiendo al eventual «régimen totalitario» de Viena salir de la UE. El artículo sobrevivió al naufragio de la Constitución europea en Francia y Holanda y fue incorporado con posterioridad al Tratado de Lisboa. «No me siento culpable de inventar el mecanismo. Me siento triste porque el Reino Unido lo use», aseguró a ese medio. 

A pesar del complejo panorama que se presenta, John Kerr insiste desde que venció el brexit en el referendo en que la decisión no es irrevocable. Londres puede parar el proceso en cualquier momento aunque no es optimista al respecto. Cree que Theresa May no dará marcha atrás y cumplirá con la voluntad de los británicos. La única opción que vislumbra es que el acuerdo sea tan negativo para los intereses británicos que el Gobierno decida someter de nuevo a votación la decisión de culminar el brexit con o sin acuerdo.