Cuando el personal de la oenegé llegó por la mañana a la oficina se encontró con que había sido precintada
03 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La oficina en Moscú de Amnistía Internacional (AI) amaneció ayer cerrada con un precinto de las autoridades rusas. Cuando el personal de la oenegé llegó por la mañana a la oficina se encontró con que había sido precintada. Se había retirado la cerradura y el sistema de alarmas y en la puerta había un cartel que advertía que se prohibía el ingreso al local. «Dado el clima actual para la sociedad civil en Rusia hay sin duda un número indefinido de explicaciones plausibles», indicó en un comunicado el director de Amnistía Internacional en Europa. El Ayuntamiento de Moscú, propietario del inmueble, alegó la existencia de impagos. Los empleados de la oenegé podrán seguir trabajando en el país, pero tendrán que hacerlo desde sus domicilios.