EE.UU. y la UE conjuran el «brexit»

Adolfo lorente BRUSELAS / COLPISA

INTERNACIONAL

KACPER PEMPEL | Reuters

Obama pide a Bruselas y Londres que la separación sea «ordenada» y «tranquila»

09 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se habla de la grande politique, una imagen es tan importante como el mejor discurso. Ayer, la batalla del relato en la que está inmersa Europa tras el estallido del brexit iba de eso, de lanzar un mensaje contundente de unidad de puertas adentro pero también de cara al exterior. Y qué mejor manera de hacerlo que con Barack Obama, el presidente de EE.UU. Ocurrió a media mañana en Varsovia, en los prolegómenos de la que ha sido bautizada como la cumbre más importante de la OTAN desde el final de la Guerra Fría. «El brexit traerá graves consecuencias pero solo ha sido un incidente y no el comienzo de un proceso. Lo digo alto y claro. A los de casa y a los de fuera. Nadie verá en la pantalla 'continuará'», dijo el presidente del Consejo, Donald Tusk, tras escuchar cómo Obama pedía altura de miras y que el divorcio entre la UE y Reino Unido sea «ordenado y tranquilo».

La jornada comenzó muy convulsa por los asesinatos perpetrados en Dallas. Vuelta a las condenas, vuelta a la dramática rutina de siempre. La cumbre como tal comenzó por la tarde pero lo más relevante sucedió por la mañana. Hubo dos actos relevantes. Primero, el encuentro de trabajo entre el Gobierno norteamericano y la UE, y segundo, la firma del protocolo de colaboración entre la UE y la OTAN. Como no podía ser de otra forma, ambos estuvieron condicionados por el referendo británico. Y es que esto no ha hecho más que comenzar.

Todos esperaban el mensaje de un Obama que se posicionó sin ambages en contra del brexit. No hay que olvidar que viajó incluso a Londres para hacer campaña. En balde, eso sí. ¿Y ahora, qué? Él lo tiene claro. «Estoy absolutamente seguro de que Reino Unido y la Unión Europea trabajarán juntos de forma pragmática y cooperativa para asegurar que la transición británica es ordenada y fluida. Nadie está interesado en unas negociaciones conflictivas y prolongadas. Todo el mundo está interesado en minimizar los problemas».

Acto seguido, sentenció: «Una Europa integrada es uno de los mayores logros políticos y económicos de los tiempos modernos. Es un logro que hay que conservar». En este sentido, dijo estar confiado en que la integridad europea «continuará» pese al brexit para mantener «los vínculos históricos entre ambos lados del Atlántico». Ya en un plano más general, remarcó que «la seguridad de América y Europa es indivisible», que los países europeos son «aliados y amigos» de EE.UU. y que «Europa es un socio indispensable en todo el mundo».

Respecto a su relación con el Gobierno británico, Obama recalcó que continuará siendo tan especial como lo era antes del referendo. No hay que olvidar que el eje Washington-Londres siempre ha sido clave para la Casa Blanca en su relación con Europa debido a sus lazos culturales y a que Reino Unido es la gran potencia militar de la UE al copar el 25 % del gasto de los 28.

Las palabras de Obama no son casuales ya que las sensaciones que transmite el brexit no son las mejores, al menos desde el punto de vista británico, cuya economía se encuentra en una compleja encrucijada. Si alguien en Londres esperaba compasión desde Bruselas, se equivocaba de plano. Ayer, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, recalcó que su objetivo «no es ser hostil» pero insistió en que no habrá tratos de favor y que el acceso al mercado único de la UE conlleva el respeto a las cuatro libertades comunitarias, entre ellas la libre circulación de personas. No obstante, admitió que «en cualquier caso, nos interesa a todos mantener a Reino Unido como un aliado fuerte en la OTAN y un fuerte socio en nuestras relaciones, en tanto que país tercero. Compartimos una comunidad de intereses y no solo en el sector militar y de defensa».

Habló Obama, Tusk, Juncker y, evidentemente, Cameron. Como ocurrió en la última cumbre de Bruselas, estuvo comedido y conciliador. «Lo que voy a decir es que Reino Unido puede dejar la UE, pero no va a dar la espalda a Europa ni va a dar la espalda a su defensa y seguridad», recalcó. «No vamos a adoptar un papel menor en el mundo», advirtió. Su Gobierno propuso al embajador británico en Francia, Julian King, como nuevo comisario europeo tras la dimisión de Jonathan Hill. Juncker lo entrevistará la semana que viene.