Por qué cuesta tanto poner coto a la venta de armas

El debate se reabre como un «deja vú» cada vez que ocurre una tragedia, pero el país no logra encauzar la salida


redacción / la voz

Tan común como resulta en España ver colgado un cartel de prohibido fumar en un bar cualquiera, lo es en Estados Unidos ver otro que advierte de que no puede entrarse en el local con un revólver o una recortada. Por no hablar de las naves de venta que, a modo de centro comercial o híper de gasolinera, pueden encontrarse en el área de servicio de una carretera o en medio de un pueblo que no llega al millar de habitantes. Ocurre especialmente en los estados del sur.

El derecho al uso de armas está tan enraizado en la cultura estadounidense que no es fácil meter mano al texto de la segunda enmienda constitucional. De ahí que el debate sobre su control resulte un constante deja vú. Y aunque se ha convertido en uno de los temas centrales de la política de Obama durante su segundo mandato, las mayorías republicanas en el Congreso y en el Senado no se lo ponen fácil. Por ahora, no ha logrado ni recuperar la ley que prohibía las armas de asalto puesta en marcha por Bill Clinton y que expiró en el 2004, durante el mandato de George W. Bush. Parece que el peso de la Asociación Nacional del Rifle, que el año pasado invirtió 32 millones de dólares en una campaña que defendía justo lo contrario que Obama al estar a favor de no extremar la vigilancia sobre la tenencia de armas, tiene más peso que el rastro de sangre que dejan.

Tan solo dieciséis días después de que el Senado rechazase cuatro propuestas legislativas dirigidas a aumentar el control de armas en el país, ayer la fiscal general, Loretta Lynch, que también es afroamericana, instó de nuevo a «reflexionar sobre la facilidad con la que los criminales y delincuentes pueden conseguir armas letales y sobre la frecuencia con la que las usan». Los miembros de la Cámara alta parece que no lo hicieron dos semanas antes, cuando paralizaron las propuestas para impedir, por ejemplo, la compra de armas a investigados por motivos de terrorismo o personas con trastornos mentales.

La historia se repite

Pero el gran problema es que la historia ha vuelto a repetirse. Y parece que no importan el número de tragedias que ocurran (Columbine, en 1999; Sandy Hook, en el 2012; Bernardino, en el 2015; Orlando, el mes pasado...), ni las demandas de cambios normativos al respecto que afloren tanto desde el Gobierno como desde otros estamentos sociales.

Justo después de la matanza del club Pulse, en Orlando, la humorista Samantha Bee utilizó su programa Full Frontal para orar por las víctimas: «¿Estás ahí Dios? Soy yo, Sam. Por favor, bendice a las víctimas, a sus familias y amigos en un momento de indescriptible dolor. Danos el valor de decir ¡basta! y mientras estás en ello, por favor, envía a la Asociación Nacional del Rifle una plaga de furúnculos. Amén». Bee utilizó el sarcasmo para rebatir a grupo de presión que defiende a capa y espada, amparándose en el hecho de que es un derecho constitucional, el acceso a las armas. Por extraño que pueda parecer en Europa, el colectivo defendió tras la muerte de 20 niños en Newton a manos de un esquizofrénico armado con un rifle de asalto que los docentes también llevaran armas.

179 tiroteos con más de cuatro muertos en solo siete meses

El dato asusta. Hasta ayer y en lo que va de año el número de tiroteos en masa (con cuatro o más víctimas) registrados en Estados Unidos ascendió a 179, según los datos que maneja el observatorio Gun Violence, creado en el 2013. Es una estadística en ascenso, ya que el año pasado la cifra alcanzó los 332 tiroteos frente a los 277 del 2014. El mapa de la violencia que dibuja este colectivo concentra en el sureste y en el medio este del país el mayor número de puntos rojos. Orlando está en esa parte del mapa. Dallas también. Haber cumplido los 21 años y no tener antecedentes penales. Solo eso basta en la mayor parte de los estados para entrar en una armería y comprar un arma, incluso un rifle de asalto. El que tenga antecedentes no tendrá problema en el mercado negro.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Por qué cuesta tanto poner coto a la venta de armas