Máxima tensión en Trípoli

R. P. REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

MAHMUD TURKIA | AFP

El Gobierno de unidad nacional se asienta en la capital de Libia y exige al Ejecutivo rebelde que desaloje las instituciones

01 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La tensión en Trípoli es máxima tras la llegada del jefe del Gobierno de unidad libio respaldado por la ONU, Fayez al Sarraj, desafiando las advertencias del Ejecutivo de la capital de Libia, rival del instalado en Tobruk.

Tras meses de intentos fallidos para acceder a Trípoli, Sarraj y seis diputados partieron el miércoles de Túnez en un buque de la Marina -tras el cierre del aeropuerto- y desembarcaron en la base naval. Allí pasaron la noche atrincherados, mientras en la ciudad se escuchaban tiroteos y grupos armados leales interrumpían la emisión de la cadena Nabaa TV, cercana a Jalifa al Ghweil, líder del autoproclamando Ejecutivo, poco después de la emisión de un mensaje suyo exigiendo a Serraj que se fuera del país o se rindiera.

Trípoli amaneció en estado de alerta, con los colegios e instituciones cerradas y con cientos de milicias rivales desplegadas en distintos puntos. En medio de la confusión el gobierno de unidad daba los primeros pasos para hacer valer su autoridad. Su primer objetivo es ocupar las sedes gubernamentales y así exigió al Ejecutivo de Trípoli que las desalojase pacíficamente, informa Efe.

El analista político libio Mohamed Eljarh declaró a Al Yazira que la crisis actual no tiene precedentes. «Ahora tenemos tres gobiernos», dijo en referencia al de Tobruk (el único reconocido por la comunidad internacional), el de Trípoli y ahora el respaldado por la ONU. «Lo que ocurra dependerá de si los otros gobiernos deciden entregar el poder pacíficamente», dijo.

EE.UU. y Europa consideran que la llegada del gobierno de unidad es crucial para la estabilización de Libia, sumergida en el caos y la expansión del Estado Islámico. A la presión para lograr ese objetivo se sumaron la ONU y la Unión Europea. Bruselas impuso sanciones contra tres políticos libios a los que acusa de «obstruir» el proceso de paz: los presidentes de los dos Parlamentos rivales y Jalifa al Ghweil. El Consejo de Seguridad de la ONU, por su parte, prorrogó la resolución que prohíbe la exportación ilegal de petróleo desde Libia.