La capital belga revive el caos y la parálisis que ya sufrió en el mes de noviembre tras los ataques de París
22 mar 2016 . Actualizado a las 20:54 h.Pánico en Bruselas tras la cadena de atentados de esta mañana que ha causado, según el balance provisional de las autoridades, unos 34 muertos y 170 heridos.
La capital de Bélgica revive el caos y la parálisis que ya sufrió en el mes de noviembre tras los ataques de París pero entonces fue por una amenaza de un ataque terrorista inminente y hoy por una serie de explosiones que han golpeado con fuerza la capital de Europa.
Las autoridades de Bélgica han elevado la alerta al nivel cuatro, han desalojado el aeropuerto internacional de Zaventem -donde han ocurrido las explosiones- y han clausurado toda la red de transportes públicos en la capital del país. El aeródromo ha sido cerrado y los vuelos con salida o destino a él han sido cancelados. Un cierre que seguirá hasta mañana.
Tras el ataque en la estación de metro Malbeek, en el barrio europeo de Bruselas, el servicio de metro en toda la ciudad ha quedado paralizado. También el resto del transporte público, incluido el servicio ferroviario que conecta la ciudad con el aeropuerto.
Han sido cerrados también comercios y empresas y los niños permanecen confinados en los colegios. Los europarlamentarios están encerrados en el Parlamento Europeo y el Gobierno belga ha pedido a los ciudadanos que se queden en sus casas y recomiendan que no se llame por teléfono -debido a la saturación de las líneas- y se usen los mensajes de texto.
Bruselas, epicentro del yihadismo en Europa
Muchos de los yihadistas que cometieron ataques en la vecina Francia salieron de un barrio de la capital belga, Molenbeek, que se ha convertido en los últimos tiempos en el cuartel general de los yihadistas en Europa.
Tras los atentados de París del 13 de noviembre, el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, no dejó lugar a dudas al decir que «los ataques habían sido preparados en Bélgica».
En el barrio de Molenbeek, situado a 20 minutos a pie de la emblemática Grand Place de Bruselas, viven unas 95.000 personas. Los ataques de París condujeron hasta este barrio bruselense. Allí fue detenido el pasado viernes uno de sus autores, Salah Abdeslam, el presunto cerebro logístico de los atentados en la capital de Francia.
Y no fue la primera vez. El autor de la matanza en el Museo Judío de Bruselas en mayo del 2014, Nemmouche Mehdi, residía temporalmente en Molenbeek, al igual que el autor del ataque frustrado al tren Thalys en agosto de este año, Ayoub El-Khazzani, quien vivía con su hermana en el barrio.
La masacre cometida en París por los hermanos Kouachi contra el satírico Charlie Hebdo en enero también condujo hasta Molenbeek, donde detuvieron a nueve presuntos yihadistas tras varias redadas en diferentes ciudades belgas. El asaltante del supermercado judío de París, Amedy Coulibaly, también habría mantenido contactos en ese barrio, centro logístico para los yihadistas.
Molenbeek se ha convertido en los últimos años en un enclave para poner en marcha los preparativos de los ataques y protegerse. Los terroristas no suelen residir allí de forma permanente pero sí utilizan una red de contactos que les da cobijo