Muchos esperan que las elecciones regionales que se celebran hoy en tres estados de Alemania sirvan para aclarar lo que piensan los alemanes sobre la política migratoria de Angela Merkel. Pero no va a ser tan fácil interpretar los resultados. Aunque el asunto de los refugiados ha dominado las campañas electorales, hay factores locales que afectarán al resultado. Sobre todo, la configuración del panorama político en al menos dos de los tres estados en cuestión los hace poco representativos. La CDU de Angela Merkel está en la oposición tanto en la industrial Baden-Württemberg, donde gobiernan los Verdes en coalición con los socialdemócratas, como en la más bien rural Renania-Palatinado, donde es el SPD el que está en el poder. Paradójicamente, podrían ser estos partidos gobernantes quienes sufriesen el voto del descontento, ya que han apoyado con entusiasmo la política de puertas abiertas de Merkel. Los candidatos de la CDU, en cambio, han hecho campaña pidiendo mayores restricciones a la inmigración, distanciándose de su jefa de filas.
Es por eso por lo que será mejor fijarse en la tercera región en disputa, Sajonia-Anhalt. Pobre, poco poblada, en la antigua Alemania del Este y con una comunidad de refugiados relativamente pequeña, Sajonia-Anhalt tampoco es, en principio, muy representativa; sin embargo, está gobernada por una alianza entre la CDU y los socialdemócratas que mimetiza la gran coalición de Angela Merkel a escala nacional.
¿Qué dicen ahí las encuestas? Curiosamente, indican que la CDU resistiría bien mientras que sus socios socialdemócratas serían quienes sufrirían una caída considerable. Habrá que verlo. De ser así, se confirmaría un dato llamativo que apenas ha merecido la atención de los medios: la popularidad de Merkel, que se resintió mucho tras la gran oleada de inmigrantes de año pasado, se ha recuperado rápidamente, pasando del 49 por ciento en noviembre al 54 por ciento en febrero. La conclusión es que la gestión en general de Angela Merkel gusta tanto que incluso muchos de los que discrepan con su política migratoria no la dejarían de votar por eso.
Muchos, pero no todos. Una parte del electorado tradicional de la CDU se está escorando hacia la derecha por causa de este asunto y estas elecciones permitirán medir cuánto. Se espera que la derecha populista de Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) entre en los tres Parlamentos en liza, pero la cuestión es por cuánto. Si lo hace por encima del 19 por ciento en Sajonia-Anhalt, como predicen algunas encuestas, o por encima del 10 por ciento en los otros dos estados, esto complicaría mucho las cosas para Angela Merkel. Aislada por los demás partidos, la AfD tiene poco futuro en la política alemana, pero si logra superar esos listones muchos dentro de la CDU -y sobre todo en su socia bávara, la CSU- exigirán un giro radical en materia de inmigración a Merkel. Algunos, incluso, empezarán a verla como un lastre.