Unas 36 personas murieron ayer en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, en bombardeos de la aviación rusa, afirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Entre los fallecidos hay una niña y una mujer, aunque la mayoría son combatientes. Además, decenas de personas, en su mayoría civiles, resultaron heridas.
«Los bombardeos, probablemente rusos, tuvieron como objetivo antiguos locales del régimen, utilizados por el Ejército de la Conquista», coalición compuesta por yihadistas del Frente al Nusra, vinculado a Al Qaida, y grupos islamistas como Ahrar Al Sham, indicó Rami Abdel Rahman, director del OSDH.
Rusia asegura que la campaña de bombardeos aéreos que inició el 30 de septiembre se dirige a blancos del grupo Estado Islámico (EI) y de otras organizaciones «terroristas», pero los países occidentales y los rebeldes la acusan de hostigar principalmente a los grupos rebeldes que combaten al régimen de Bachar Al Asad.
Una zona de mayoría chií
«En respuesta a los bombardeos, rebeldes lanzaron cohetes contra las localidades chiíes de Fua y Kafraya en la provincia de Idlib», indicó Abdel Rahman, que consignó la muerte de una persona y cinco heridos. Fua y Kafraya son las únicas ciudades de la provincia de Idlib que todavía están controladas por el Ejército sirio y está integrada, junto a la ciudad rebelde de Zabadani, cerca de la frontera libanesa, de un acuerdo de cese al fuego logrado entre el régimen y los rebeldes.