«Yo ya hice bastante daño en elecciones anteriores»

Han sido miles, quizá millones, los chavistas desencantados que han votado por primera vez a la oposición


caracas / corresponsal

El SMS que le envió a una colega un joven periodista, cuya identidad se protege, resume los resultados del domingo en Venezuela. El remitente, chavista comprometido, había trabajado durante años en la televisión pública en algunos de los programas más propagandísticos y ofensivos que esta ha emitido, pero esta vez señaló: «Felicitaciones por la victoria. Yo ya hice ya bastante daño en elecciones anteriores. Espero haber contribuido con mi primer voto para la MUD. Me alegra verte feliz a ti y a muchos otros que durante 15 años han padecido un modelo que no sirve. Lo que debe existir es eficiencia y honestidad».

Es muy difícil que el enorme caudal de votos de la oposición no tenga su origen en el voto de castigo de gente como este joven y otros miles, quizás millones, que se han ido alejando del chavismo desde la muerte de su fundador, desencantados con la crisis económica y una cada vez más ostensible corrupción.

Júbilo y desaliento

La difusión tardía de los resultados por parte del Consejo Nacional Electoral derivó, en Caracas y en las principales ciudades del país, en un estallido de felicidad al ver concretado ese voto de castigo en una avalancha favorable al cambio. Lo de estallido es literal, porque estallaron inmediatamente fuegos artificiales, cacerolas, y en muchos lugares, ráfagas de disparos celebrando el inicio de una nueva era. Salieron a las avenidas los coches tocando el claxon y ondeando banderas. Y se entonó el himno nacional, gritando con fuerza «Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó».

Media hora después, sin embargo, Caracas se adentraba en una calma chicha. El amanecer sorprendió a la ciudad en total silencio, con la mayoría de sus comercios cerrados, y con poco transporte público, como si fuera un primero de año adelantado. Desde temprano en la noche, al saberse perdidos, habían desaparecido las caravanas de motorizados que amedrentan a la población y recorren las ciudades cuando es el chavismo el que triunfa electoralmente.

Abraham Martínez, un caraqueño de 47 años, estimaba que la tardanza en la entrega de los resultados buscó justamente esto: que la oposición no pudiera manifestar su alegría libremente en las calles, además de «permitirle a Maduro armar un discurso para justificar su derrota».

No consiguió remontar el desaliento que invadió a sus seguidores. La plaza Bolívar, ubicada en el casco histórico, vio como se quedaba sin público y sin artistas la celebración que esperaba realizar el comando Bolívar-Chávez. A pesar de que los resultados se conocieron después de medianoche, ya a las nueve se sabía que había ganado la oposición, y los pocos que permanecían en sus inmediaciones, como Humberto López [conocido como «el Che Venezolano» porque se viste igual que Ernesto Guevara, se parece a él y es una figura mediática del chavismo] meneaban la cabeza con incredulidad ante la demoledora derrota. Otros, como Vitalia Pérez, señalaban a los líderes del partido por el proceso que ha desembocado en la debacle. Contó esta costurera que sus dos hijas han dejado de votar por el chavismo y ahora lo hacen por la MUD, «porque el país está vuelto leña».

En las redes sociales, ese otro espacio de encuentro en Venezuela a resguardo de la censura, tras un primer momento de euforia, en el cual los trending topic eran «Gracias Dios» y «Viva Venezuela», los comentarios sobre la victoria opositora devinieron en la tradicional chanza venezolana. Aparte de Maduro y de Cabello, los principales blancos de las burlas fueron William Ojeda y Ricardo Sánchez, dos exopositores que se pasaron al chavismo y que fueron derrotados por las planchas de la MUD.

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