Valls prepara a Francia para un ataque químico

El Ejército pone a disposición de los centros médicos el antídoto contra el gas sarín


París / Colpisa

El primer ministro Manuel Valls advirtió ayer en el Parlamento francés del riesgo de ataques terroristas con armas químicas y bacteriológicas. Un decreto publicado el domingo en el boletín oficial autoriza al Ejército a facilitar a los centros sanitarios civiles sulfato de atropina, el único antídoto contra gases tóxicos como el sarín. «Actualmente no hay que excluir nada. Lo digo con todas las precauciones que se imponen, pero lo sabemos y lo tenemos en cuenta: puede haber riesgo de armas químicas y bacteriológicas», dijo el jefe del Gobierno en su discurso ante la Asamblea Nacional, que validó por 551 votos a favor y 6 en contra la prórroga durante tres meses del estado de emergencia. «La macabra imaginación de los que dan las órdenes no tiene límites: fusiles de asalto, decapitación, bombas humanas, armas blancas... o todo a la vez, perpetrado por individuos o comandos particularmente organizados», advirtió.

La advertencia se produjo cuatro días después de la discreta publicación en el boletín oficial de un decreto del Ministerio de Sanidad con el que el Estado se prepara ante la eventualidad de un ataque químico. El texto autoriza la adquisición masiva, el almacenamiento, la distribución, la prescripción y la administración del sulfato de atropina fabricado por la farmacia central de los ejércitos.

Se trata del antídoto contra neurotóxicos organofosforados, sustancias extremadamente peligrosas del estilo del gas sarín, empleado en el atentado de la secta Aum registrado en el metro de Tokio en 1995.

El decreto establece que los servicios sanitarios militares deben poner el antídoto a disposición de las unidades civiles de ayuda médica. Esta requisa se justifica en razón de que las condiciones de fabricación y etiquetado no permiten su puesta a disposición de la población en plazos compatibles con la organización de la cumbre climática que del 30 de noviembre al 11 de diciembre debe acoger en Le Bourget (afueras de París) a 40.000 participantes y más de un centenar de jefes de Estado.

«La amenaza es real», juzga un militar consultado por el diario Le Figaro. «Daesh (el EI) utiliza estas armas químicas. No hay más que ver el número de civiles sirios intoxicados estos últimos años. En operaciones exteriores, las tropas parten siempre con atropina. Si saben utilizarlas en Siria, pueden hacerlo en Francia», analiza.

Cantidad secreta

La Dirección General de Sanidad asegura que el decreto es una medida de precaución programada desde hace un año. La cantidad de sulfato de atropina que será desbloqueada permanece en secreto. «No se supone que nuestros enemigos tengan que saber cuántos heridos anticipamos», explica en el diario Le Monde un portavoz del servicio sanitario militar. El antídoto será envasado en ampollas de 40 miligramos y 20 mililitros, una cantidad suficiente para diez jeringas. Deberá ser administrado por un profesional sanitario, al contrario de lo que ocurre con las dosis autoinyectables que llevan los soldados en combate.

Los neurotóxicos organofosforados son considerados armas de destrucción masiva. Sus efectos van de los vómitos y las convulsiones a la asfixia a la muerte en función del grado de intoxicación.

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