Por Francia, por nosotros, por el ser humano


El ataque fue planificado, coordinado y preparado para causar una masacre y atemorizar a los parisinos, a los franceses todos. Pero también al resto de los europeos. Porque es un ataque contra todos nosotros. Y no solo por solidaridad, sino también porque somos objetivos reales. Lo fuimos en el 2004 y la amenaza sigue viva día a día, porque la intención manifiesta de los yihadistas es trasladar su guerra al interior de las sociedades europeas. No es alarmismo, es una evidencia. Y cuando hay un peligro inminente, lo urgente es evitarlo. Es la primera obligación de los gobiernos y de todas las fuerzas políticas europeas, y por supuesto también de las españolas. No es cuestión de venganza. Se equivoca Pablo Iglesias, que sigue hablando desde su particular púlpito, impartiendo doctrina al margen de la realidad y de las necesidades más perentorias. Pero tampoco es una guerra de civilizaciones, como quiere hacernos creer quien solo busca justificar otros ataques igual de injustificables que los de ayer.

Desgraciadamente, estamos acostumbrados a ver atentados, bombardeos y muertos en televisión con la distancia de quien ve una película. Y solo somatizamos el sufrimiento cuando lo vemos cerca. Pero tanto daño causan los ataques de París como los de Beirut, Irak o Siria; el mismo dolor provoca un inocente muerto en un atentado que en un bombardeo. Cada uno llora sus muertos, y conviene que la aflicción no se convierta en odio ni nos nuble la vista. Esto no es una guerra de religión ni los musulmanes son nuestros enemigos, por mucho que haya quien empuñe el Corán como arma para matar. De igual forma que las sociedades occidentales no hemos impulsado ni somos culpables de las guerras injustas iniciadas por algunos de nuestros gobiernos.

Las crisis siempre obedecen a múltiples causas, y por mucha responsabilidades que tengamos en el polvorín del que se alimentan los yihadistas, no podemos replegarnos. A quienes intentan utilizar los atentados para levantar más vallas ante los refugiados hay que recordarles que huyen de los mismos que atacaron en París. Son tan víctimas como nosotros. Y todos juntos debemos levantarnos para defender, sin miedo y en todas partes, la dignidad esencial del ser humano ante quienes quieren esclavizar a los demás. Europa debe defenderse y defender lo que representa: una sociedad de seres humanos libres, iguales y solidarios.

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