Abás implora, más que desafiar


Pudo sonar a lo de siempre: derechos palestinos y ocupación israelí, pero aludió a una referencia de derecho (y teóricamente importante) para la comunidad internacional: «No podemos seguir obligados legalmente por estos acuerdos». Con estos acuerdos, Mahmud Abás se refería a los de Oslo de 1993, que posibilitaron el órgano que preside y deberían haber iniciado una paz permanente con Israel, además del reconocimiento de su soberanía: un camino de la ocupación a la independencia. ¿Quiso decir que rompía la paz? No, repitió varias veces, sino que ya no se acogía a unos pactos nunca respetados. Estas declaraciones y el izado de la bandera negra, blanca y verde en la ONU dieron un impulso moral a los palestinos y resonaron como un punto de inflexión.

Abás fue presentando como el «presidente del Estado palestino», país que todavía no existe, pero este prólogo le confirió cierta contundencia que no se recordaba desde el discurso pronunciado ante la Asamblea General cuando defendió la distinción de Estado observador de la ONU en el 2012. La introducción le dio legitimidad entre los palestinos y entidad a un Estado no soberano en la arena internacional. Al menos por un rato, tras el cual Abás seguirá perdiendo su liderazgo en una sociedad local donde nada cambiará. Así que el ímpetu con el que ayer aseguró que no aceptaría más directrices será observado de nuevo por los palestinos, que recibieron con cierto ánimo las palabras, pero con cautela y expectantes por que no se esfume como sus anteriores desafíos, que tampoco saben que significan realmente.

Abás comenzó directo señalando al Gobierno israelí. Pero lo que sobre todo destacó con apelativo fue hablar de Israel como Estado ocupante. «Uno no puede seguir diciendo que acepta la solución de dos Estados y solo reconocer a uno. Los derechos del pueblo palestino no pueden seguir siendo olvidados» es la frase que más ha calado entre la audiencia palestina.

Pero Abás se dirigía a los presentes, a quienes pidió reconsiderar la situación de un no Estado sin avanzar en los hechos ni la práctica. No dijo nada que la audiencia no supiera y, al final del discurso, aplaudiera; que «es inaceptable» que el Gobierno israelí continúe expandiendo los asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania y que se mantenga el bloqueo ilegal de la Franja de Gaza.

Abás se mostró tan contundente como frustrado cuando imploró hasta tres veces seguidas la protección de la comunidad internacional. Lo único que sabe que puede hacer, aunque ayer intentó otro desafío indefinido.

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