El puente. Dinamarca y Suecia. Oresund. Esa obra de ingeniería dividida por una línea imaginaria. Aparece un cuerpo. Una mitad, en la zona danesa. La otra, en la sueca. Tensiones sobre la jurisdicción. Oresund, llamado a unir Europa, la divide. Saga Norén y Martin Rohde están condenados a entenderse para atrapar al asesino. Arranca Broen.
El túnel. Reino Unido y Francia. Esa obra de ingeniería dividida por una línea imaginaria. Aparece un cuerpo. Una mitad, en zona francesa. La otra, en la británica. Tensiones sobre la jurisdicción. El eurotúnel, llamado a unir Europa, la divide. Karl Roebuck y Elise Wasserman están condenados a entenderse para atrapar al asesino. Arranca The Tunnel.
La valla. Hungría y Serbia. Esa vergonzosa obra de ingeniería que nos permite palpar una línea imaginaria. Aparecen miles de refugiados sirios que huyen de la muerte. Tensiones sobre la jurisdicción. La libre circulación de personas, llamada a unir Europa, la divide. Angela Merkel, Mariano Rajoy, François Hollande, Viktor Orbán, Werner Faymann, Zoran Milanovic y el resto de jefes de gobierno europeos, condenados a entenderse para paliar un problema que ya alcanza dimensiones monstruosas. Arranca la encrucijada. Es Europa. Pero no está unida. Una valla la divide.