A los 113 muertos se añaden 95 desaparecidos, la mayoría bomberos
17 ago 2015 . Actualizado a las 10:46 h.El Gobierno chino quiere que la catástrofe del puerto de Tianjin, uno de los más importantes del mundo, se cuente al dictado de sus líderes. Eso explica su hermetismo con la información y porqué han tenido que pasar cuatro días para que el Ejército, controlado por los autoridades, confirmara ayer la presencia de más de cien toneladas de cianuro de sodio, una sustancia altamente tóxica que puede ser letal, en el epicentro del siniestro.
«Hemos encontrado la presencia de esta sustancia [cianuro de sodio] en dos localizaciones, pero no podemos precisar en cuales. Respecto a las cantidades, estimamos que había más de cien toneladas», afirmaba en rueda de prensa Shi Luze, un portavoz militar que trabaja junto al equipo de expertos químicos que estudian la zona.
El teniente de alcalde de Tianjin He Shushan anunció ese lunes que el gobierno municipal esperan retirar durante la jornada de hoy la mayor parte de las 700 toneladas de cianuro de sodio que hay en un área de unos 100.000 metros cuadrados alrededor de la terminal de contenedores donde se produjeron las explosiones.
Otra prueba de ese estricto control de la información por parte del régimen de Pekín es la censura de 50 páginas de Internet críticas con su gestión de la catástrofe. Trata así de contener el descontento social, especialmente de familiares de las víctimas, el día en que el número de muertos se ha elevado a 112. Además, hay 95 desaparecidos, la gran mayoría bomberos que llegaron a la zona en el primer escuadrón que acudió a sofocar el incendio. Su perfil hace más trágico su final, son jóvenes de provincias, con pocos recursos, que ingresan en el cuerpo de bomberos en busca de un futuro mejor. «Queremos ver a nuestro hijo, vivo o muerto», dijo Liu Ruwen a la agencia oficial Xinhua.
Ante el riesgo por contaminación química, miles de personas han sido evacuadas a tres kilómetros del núcleo de la explosión, incluidos los residentes cuyas casas quedaron destrozadas por la explosiones y que se habían refugiado en un colegio cercano. «Estoy muy preocupado porque esas sustancias son muy tóxicas y había una gran cantidad almacenadas. Creo que todos los que vivimos cerca de aquí vamos a notar sus efectos», explica un joven que prefiere no dar su nombre.
Posible negligencia
Como golpe efecto, el Tribunal Supremo de China, un órgano controlado por el Gobierno porque en el país no hay separación de poderes, investigará las posibles negligencias que causaron este accidente industrial. Un anuncio que surge después de que medios locales se publicaran posibles irregularidades, como que la compañía Ruihai International Logistics no disponía de licencia para almacenar químicos peligrosos o que la terminal donde ocurrieron las explosiones se hallaba más cerca de áreas residenciales de lo que permite la ley.
En otro gesto para apaciguar las críticas, el primer ministro, Li Keqiang, vistió ayer el lugar de la tragedia. Una aparición pública que llega después de que los ciudadanos les reprocharan que ninguno de los dos grandes líderes, en referencia también al presidente Xi Jinping, se haya desplazado hasta Tianjin.