Patria o muerte (lenta)


En los muros de La Habana se prodiga el lema favorito de la revolución: «Patria o muerte». La guerra de la independencia, contra España, sigue nutriendo de ídolos y de ideas el pensamiento oficial. Paradójicamente, Cuba sufre un recurrente síndrome de dependencia. Cuando Batista, era en la práctica una colonia de Estados Unidos. Pocos años después del triunfo de la revolución pasó a depender de la Unión Soviética. Cayó el muro de Berlín y la isla, dejada a su suerte, padeció el «período especial», cuando la baqueteada población tuvo que comer frutas y vegetales que llamaban «alimentos antediluvianos», porque no se usaban desde los tiempos de los taínos. Ahora mismo, la economía cubana se mantiene en marcha gracias al petróleo casi regalado que le viene de Venezuela, a cambio de los 30.000 profesionales de la sanidad enviados al país vecino. Si la bandera de las barras y estrellas izada ayer fuera una banderilla, se estaría clavando en el morrillo de Nicolás Maduro. ¿Llegará el divorcio? Lo veremos, pero no mañana mismo; si llega será despacio, a ritmo cubano.

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Patria o muerte (lenta)