Tsipras defiende en el Parlamento el polémico plan B de Varufakis

Afirmó que había «planes de emergencia», pero no «un plan para sacar al país del euro»


Redacción / La Voz

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tuvo que comparecer ante el Parlamento para dar explicaciones sobre el plan B para crear un sistema bancario paralelo en Grecia que preparó Yanis Varufakis siendo ministro de Finanzas. Afirmó que había «planes de emergencia», pero no «un plan para sacar al país del euro», antes de defender la integridad de su exministro.

«El señor Varoufakis puede haber cometido errores, como todos nosotros [...]. Podéis culparlo de todo lo que queráis por su plan político, por sus declaraciones, por su gusto por las camisetas, por sus vacaciones en Aegina [...], pero no podéis acusarlo de robar el dinero de los griegos ni de tener un plan secreto para poner a Grecia al borde del precipicio», declaró Tsipras. Y desafió a los que «quieren buscar responsabilidades penales» a hacerlo en precedentes Ejecutivos, en respuesta a una pregunta planteada desde el Pasok.

El primer ministro heleno se vio obligado a acudir al Parlamento después de que Varufakis revelara los supuestos planes del Gobierno de piratear los números de identificación fiscal de los contribuyentes de la web de la Secretaría General de Ingresos para crear un sistema de pago paralelo, lo que provocó la indignación de los griegos.

Tsipras reconoció que el Gobierno elaboró planes secretos de emergencia para el caso de que Grecia fuera forzada a salir del euro. «Si nuestros compañeros y prestamistas habían preparado un plan para el grexit, ¿no deberíamos como Gobierno haber preparado nuestra defensa?», defendió.

Sin hacer referencia directa a las declaraciones de Varufakis, negó que la idea de robar una base de datos con las claves fiscales de los griegos fuera parte «un plan secreto y satánico para sacar al país del euro», pero las revelaciones de su exministro abren otro frente a la complicada posición de un primer ministro que también al mismo tiempo está lidiando con la rebelión en el seno de Syriza y las difíciles negociaciones con la troika.

Los máximos representantes de la troika que ya es cuarteto -Declan Costello, delegado de la Comisión Europea, Rasmus Rüffer, del Banco Central Europeo (BCE), Delia Velculescu, del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Nicola Giammarioli del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES)- se reunieron ayer en Atenas con el ministro griego de Finanzas, Euclidis Tsakalotos, para negociar el tercer programa de rescate financiero en menos de tres semanas. Atenas necesita 82.000 millones de euros a mediados de agosto para pagar sus deudas, en especial, los 3.200 millones de euros que debe al BCE, pero el FMI condiciona su préstamo a un completo paquete de reformas que los expertos han negociado previamente a la reunión de ayer.

La Bolsa de Atenas retomará su actividad el lunes, tras permanecer más de un mes cerrada como consecuencia de los controles de capital impuestos por el Gobierno griego tras la convocatoria del referendo.

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