Obama censura a los líderes africanos por aferrarse al poder

Cierra en Etiopía una gira para frenar la expansión china por el continente


Nueva York / Corresponsal

«Le saludamos como presidente de EE.UU. pero también como uno de los nuestros», dijo la presidenta de la Comisión de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini-Zuma, al presentar a Obama a la asamblea de todos los países africanos. Y como uno de los suyos se definió también él. «Soy hijo de un africano». «África y su gente me han ayudado a ser lo que soy y a formar mi manera de ver el mundo».

Era el primer discurso de un presidente de EE.UU. ante la Unión Africana, pero Obama no perdió el tiempo en protocolos. Se valió de su origen familiar para realizar una fuerte crítica de muchos de líderes de esa coalición. En primer lugar, los animó a profundizar la democracia, de la que dijo que «no es solo celebrar elecciones sino también que existan libertad de prensa, de asociación y reunión». Luego atacó con dureza a los que se aferran al poder. «Cuando un líder intenta cambiar las reglas a mitad del juego para seguir en el cargo el resultado es la inestabilidad, como hemos visto en Burundi». Se puso a sí mismo como ejemplo: «Me encanta mi trabajo, creo que soy un buen presidente y que si volviera a presentarme podría ganar. Pero no puedo porque la Constitución me lo impide. La ley es la ley», dijo.

Desde la imponente sede de la Unión Africana en Adís Abeba, la capital de Etiopía, Obama ofreció la participación de EE.UU. para el avance del continente. Con su viaje a Kenia, el país de su padre, y a Etiopía, buscaba abrir una ventana para su país en la economía africana y contrarrestar la masiva presencia china en ese continente. En este sentido, alentó a los africanos a tomar las riendas de su destino. «Las relaciones económicas con África no pueden ser solo la construcción de infraestructuras con mano de obra extranjera o la extracción de sus recursos naturales. Esas relaciones deben ser también un buen negocio para África».

Alentó a acabar con la corrupción para conseguir avanzar económicamente y no olvidó los derechos humanos. Explicó su preocupación por que las mujeres sean consideradas «ciudadanas de segunda» y por la discriminación hacia los homosexuales maltratados por sus gobiernos porque «son distintos».

Obama pidió que el mundo destierre los estereotipos sobre el continente de sus antepasados y que deje de verlo como un lugar hundido en la guerra y la pobreza. Pero habló como un estadounidense a riesgo de recibir críticas, como le ocurrió a su llegada a Kenia cuando defendió los derechos de los gays . El presidente Kenyatta le contestó que, aunque su país «comparte muchas cosas con EE.UU., hay otras que no acepta» y cambió de tema.

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