La derecha incrementa la presión a Tsipras para que prosiga en el euro

A pesar de la incertidumbre ante el rumbo de la negociación la popularidad del primer ministro no ha bajado


atenas / e. la voz

«Queremos estar en el euro, no queremos dejar de ser europeos», explicaba Stefanos Capsadis, un jubilado griego del sector público que confesaba estar seguro de que el acuerdo con los socios de la zona euro no sería positivo para Grecia. «El Gobierno no ha negociado bien. El pacto será duro porque no han sabido luchar por los intereses de los griegos, pero lo principal ahora es que el país no salga del euro», advertía.

Por segunda vez en unos pocos días varios miles de atenienses respondieron a la convocatoria del principal partido de la oposición, Nueva Democracia, para exigir al Ejecutivo que cierre un pacto con los acreedores. Sin pancartas y empuñando banderas europeas, cerca de 7000 personas según datos de la policía, inundaron la plaza Syntagma para mostrar que quieren seguir permaneciendo en el euro con independencia de lo que cueste. Entre los presentes se pudo ver a miembros destacados del partido conservador, como el ex primer ministro Mitsotakis, cuya aparición arrancó los aplausos de los asistentes, muchos de los cuales se acercaron a saludarle y fotografiarle.

Son los primeros síntomas de que la derecha supera la depresión que le produjo la expulsión del poder y empieza a movilizarse. Uno de los argumentos es el secretismo que rodea las propuestas que el Gobierno está negociando. Sería el causante de una incertidumbre que para Rania Iogu, empleada de banca, está provocando la fuga de capitales. «Todo son rumores. Nuestro nuevo Gobierno cambia de opinión cada día».

Según las últimas encuestas entre un 50% y 60% de los griegos estarían dispuestos a aceptar un acuerdo que conculcase las líneas rojas del programa con el que Syriza ganó las elecciones. No obstante, más del 80% de los consultados rechazan las medidas concretas que esto conllevaría, como el recorte de las pensiones o la subida del IVA. A pesar de la incertidumbre ante el rumbo de la negociación la popularidad del primer ministro no ha bajado. Seis de cada diez personas le dan su aprobación.

Varios partidarios de Syriza salieron también ayer a la calle al mismo tiempo que lo hacían sus adversarios. Ante el temor de provocaciones, el Ejecutivo amplió el dispositivo policial que acordona el Parlamento. Cuando la protesta llegaba a su fin se vivieron momentos de tensión cuando algunos asistentes intentaron atravesar el cordón policial.

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