La agonía no termina: llega el tercer rescate

Cristina Porteiro
c. porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

YANNIS BEHRAKIS | REUTERS

La tensión de estos meses solo es el preludio de nuevas negociaciones

23 jun 2015 . Actualizado a las 15:45 h.

Los últimos cinco meses de negociaciones entre Grecia y los acreedores no son más que la punta del iceberg de los graves problemas a los que debe enfrentarse Grecia los próximos meses. No está cerrado el segundo rescate, pero ya se deja ver el tercero.

¿Por qué tanta disputa por 7.200 millones de euros?

Parece absurdo que Grecia y la eurozona planten batalla por una cuantía que es calderilla. Esos 7.200 millones de euros en disputa son una ínfima parte de los 240.000 que la troika destinó a los dos rescates griegos. El fondo de las discusiones es de cariz político. Si ceden a las demandas del Gobierno de Syriza, corren el riesgo de que otros países como España, Irlanda o Portugal sigan el mismo camino y los partidos de extrema izquierda ganen terreno.

¿Por qué necesita Grecia la ayuda de forma urgente?

Porque el Estado no podrá hacer frente a sus obligaciones financieras en julio y agosto. Atenas ha pagado hasta ahora salarios y pensiones, prioridad del nuevo Gobierno. Sin embargo, aplazó la devolución de 1.600 millones de euros al FMI al próximo 30 de junio argumentando que no tenía fondos. Pese a los evidentes problemas de caja que sufre el país, la maniobra responde a razones tácticas. Tsipras necesita el acuerdo de forma urgente. Ese mismo día expira el programa de rescate. Sin un acuerdo sobre el paquete de reformas o sobre la prórroga de las negociaciones, se esfumará la posibilidad de recibir los 7.200 millones que necesita para sobrevivir este verano. La cita con el FMI solo es la primera de las muchas a las que se enfrentarán los helenos. Los próximos dos meses, Atenas debe devolver al BCE 6.700 millones y otros 645 al FMI.

¿Quién decide si hay acuerdo o no?

La troika y los negociadores griegos deberían consensuar el paquete de reformas antes de mandarlo al Eurogrupo. Los ministros de Finanzas del euro serán los responsables de dar luz verde a un acuerdo que los líderes europeos deberán ratificar en última instancia. Sin embargo, Tsipras ha intentado puentear a acreedores y Eurogrupo para negociar directamente una solución política. No ha tenido mucho éxito. Su ministro de Finanzas, Varufakis, debe reunirse de nuevo esta semana con sus homólogos y seguir el cauce previsto.

¿El acuerdo pondrá fin a la crisis griega?

En absoluto. Si Tsipras consigue el acuerdo de los 7.200 millones, habrá cerrado el último capítulo de la segunda saga de rescates pero lo peor está por venir. Con una economía envuelta en la recesión e incapaz de financiarse en los mercados y una deuda pública del 180% del PIB, a Grecia no le quedará otra opción que sentarse a negociar un tercer rescate. «Atenas necesita un acuerdo adicional cuando el programe expire», reconocía el pasado marzo el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis. En ese nuevo programa deberá pelear por reestructurar su deuda o conseguir una nueva quita parcial como la del 2012 para tratar de aliviar las finanzas y no lastrar el crecimiento.