«Prefiero que mis hijas mueran en alta mar de forma honrosa que no en Siria»
INTERNACIONAL
Un refugiado relata cómo la travesía es la única vía ante la desesperación
26 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El drama de la guerra en Siria sigue dejando testimonios desgarradores como el de Fares al Bashawat, refugiado en la actualidad en Egipto. Desde allí relata cómo se enfrentó a la decisión de que sus hijas cruzasen el Mediterráneo en un intento por llegar a Italia, donde las esperaba su esposa. «Al principio estaba en contra de este tipo de viajes [...], pero no encontré ninguna otra solución», cuenta este hombre de unos 50 años, que afirma haber sido torturado en su país, de donde huyó dejando su cadena de restaurantes y un hotel. Al Bashawat se arriesgó. «Preferí que mis hijas tuviesen una muerte honrosa en alta mar a abandonarlas a su destino en la guerra», añade sabiendo que hoy se encuentran bien.
Hace justo una semana, más de 800 personas murieron en su desesperación por llegar a Europa. El año pasado, 3.500 fallecieron engullidas por el mar o abandonadas por los que las transportan, según cifras de la ONU. Cada día el número de náufragos se dispara, como refleja que desde enero se hayan producido 30 veces más muertes que en el mismo período del 2014, según la Organización Internacional de Migraciones. Pero todo este cúmulo de tragedias no han desanimado a Fares al Bashawat. Cuatro años después del comienzo de la guerra que se ha cobrado 220.000 vidas en su país, los 17 miembros de su familia están dispersos entre Europa, Egipto y Siria. Para ellos, la travesía es símbolo de reencuentro.
Fares vive de alquiler en Alejandría, donde muestra a su hijo, Nemr, de 10 años, una foto de su madre y de dos de sus hermanas en un restaurante en Italia. El niño puede llegar a beneficiarse de un programa de reagrupación familiar de la Agencia de la ONU para los Refugiados, al contrario de sus hermanas. «Nuestro sueño es volver a vivir juntos -resume este padre, angustiado por la falta de dinero-. No tengo ni siquiera para comprar medicamentos».
Ayuda a los traficantes
Frente a la multiplicación de dramas, la Unión Europea ha decidido llevar a cabo operaciones militares contra los traficantes, que hacinan a los inmigrantes en barcos destartalados por importantes sumas de dinero. Pero la situación es más compleja de lo que parece y, con frecuencia, las personas encargadas de transportarlos reciben ayuda de refugiados desesperados. Como Abu Baraa, quien reconoce haber colaborado con ellos a cambio de «sitios» gratuitos en un barco con destino a Italia para su mujer y sus cuatro hijos. ¿El favor? Conseguirles diez inmigrantes dispuestos a pagar 2.000 euros por el viaje. «Les encontré a diez y envié a mi familia con ellos», confiesa. «Así es como pude enviar a mi familia gratis», añade.