Malcolm X todavía está vivo

victoria toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Malcolm X, junto a Martir Luther King, fue el gran líder del movimiento negro en la década de los sesenta. Ambos fueron asesinados.
Malcolm X, junto a Martir Luther King, fue el gran líder del movimiento negro en la década de los sesenta. Ambos fueron asesinados.

Nueva York convoca multitud de homenajes, entre los que destaca el que se celebra en el lugar donde cayó asesinado

21 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«Un hombre extraordinario y retorcido» escribió The New York Times en su obituario. Y esa ambigüedad en su valoración que hizo el rotativo neoyorquino tras su asesinato es la que predomina en la imagen que Estados Unidos tiene del líder negro.

Malcolm X, o Malcolm Little, que era su verdadero nombre, o El Hajj Malik el Shabaz, que es el nombre que eligió cuando abandonó la organización Nación Islam, es recordado hoy en Nueva York, la ciudad en la que se convirtió en el hombre aclamado y seguido que fue en vida y el lugar en el que fue asesinado. El acto convocado en el mismo lugar en el que el 21 de febrero de 1965 cayó asesinado agotó las entradas nada más anunciarse el homenaje.

Y eso se explica por la importancia del legado de Malcolm X en la actualidad. Si algo caracterizó su vida fue su capacidad para reinventarse, para aceptar que se había confundido, admitir sus errores y volver a empezar. Y algo parecido ha ocurrió tras su muerte: su figura siguió creciendo alejada casi por completo de las polémicas que lo envolvieron en vida. De hecho, personajes como Barack Obama han reivindicado su figura.

Tuvo una infancia difícil porque su padre murió cuando él era un niño, según algunas fuentes asesinado por supremacistas blancos, y su madre fue encerrada en un psiquiátrico.

Su juventud lo fue aún más porque se convirtió en un delincuente. Pero la cárcel lo salvó. Él mismo decía que nunca había sido tan libre como en prisión. Allí se educó a sí mismo y allí comenzó a militar en el grupo Nación Islam, que reivindicaba la supremacía de los negros.

Después de una visita a La Meca en la que, según explicó, descubrió que los blancos no eran sus enemigos también abandonó este movimiento para liderar otro grupo, igualmente musulmán pero alejado del racismo. Era lo que defendía cuando fue asesinado por varios integrantes del grupo Nación Islam mientras hablaba en el Audubon Ballroom de Harlem.