Tsipras lima asperezas con la UE y accede a negociar con la troika

El BCE desdramatiza la situación al garantizar liquidez a Grecia una semana


bruselas / corresponsal

Una de cal y otra de arena. Las negociaciones sobre el futuro inmediato de Grecia se han convertido en una auténtica montaña rusa, con episodios de acercamientos y otros de desplantes. El dramático desenlace que tuvo la reunión del Eurogrupo del jueves no presagiaba nada bueno de cara a la reunión de ayer de los líderes europeos en Bruselas.
Sin embargo, la urgencia apremia y ni Grecia ni sus socios quieren disgustos de última hora. Ni siquiera la siempre férrea e inflexible Alemania se mostró ayer tan dura como es habitual. La canciller Angela Merkel manifestó su disposición a llegar a una solución pactada. «La idea de Europa es la de alcanzar siempre un acuerdo y Alemania está lista para firmar compromisos. Pero al mismo tiempo debemos estar seguros de que Europa sigue siendo creíble», dijo.
A media tarde, fuentes del Eurogrupo confirmaban que su presidente, Jeroen Dijsselbloem, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, habían llegado a un acuerdo para «pedir a las instituciones que comiencen las conversaciones con Atenas para empezar a trabajar en el análisis técnico de los puntos en común entre el actual programa y los planes del Gobierno griego».
En otras palabras, Atenas y la troika se sentarán desde hoy a negociar los pilares del texto que llevarán al Eurogrupo del lunes: «Estamos en una encrucijada crítica para Europa. Debemos demostrar que podemos salvar nuestras diferencias y encontrar soluciones en consonancia con los principios fundamentales», anticipó Tsipras antes de la cumbre. Tras ella, el discurso se fue agriando: «No estamos de acuerdo con las reglas pero estamos obligados a cumplirlas (?) Grecia no chantajea pero tampoco será chantajeada».
El BCE decidió contribuir a esa distensión aparente y acordó aumentar en 5.000 millones de euros, hasta 65.000 millones, la cantidad máxima que los bancos griegos pueden pedir como préstamos de urgencia al Banco de Grecia. El aumento es suficiente para que los bancos griegos tengan liquidez la próxima semana y, por tanto, ofrece tiempo a los negociadores para que el diálogo no esté marcado por  el dramatismo.
En los cuarteles de la UE se respira ansiedad. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, hizo saltar las alarmas con unas declaraciones inusuales: «Estoy muy preocupado. Habría deseado que se dieran más pasos anoche», aseguró. Juncker también lanzó un aviso a países como España, Portugal, Irlanda y Finlandia, que se niegan a abrir la mano. «En este asunto no se trata del Gobierno griego sino del pueblo griego y eso tendríamos que tenerlo en el radar», pidió. 

España tensa la cuerda

Es precisamente esta actitud la que critican las autoridades griegas. España sigue tensando la cuerda y se niega a hacer cualquier concesión a Tsipras en un año electoral. El Gobierno teme el contagio si Grecia sale bien parada. «No se puede construir Europa si todos decidimos no cumplir nuestros compromisos. No contemplo el escenario de que no se cumplan», aseguró Mariano Rajoy.  Tsipras recogió el guante tras la reunión: «Lo he visto algo nervioso (?) Se equivoca. No debería externalizar sus asuntos nacionales».  Más duro se mostró el finlandés Stubb: «El tiempo se está agotando».

El Eurogrupo se embarró por una discusión casi semántica

Las discusiones en el fallido Eurogrupo del miércoles se embarraron por cuestiones semánticas, casi poéticas. ¿Cómo llamar a la nueva asistencia financiera que necesita Grecia? ¿Extensión? ¿Debería incluir la expresión memorando? El primer ministro griego no quiere volver a Atenas con un acuerdo que suena a rescate a la vieja usanza y así se lo hizo saber por teléfono a su ministro Varufakis que, a media noche, después de varias horas de debate, se negó en redondo a firmar el texto del acuerdo consiguiendo así que el Eurogrupo concluyese sin comunicado oficial por primera vez en la historia.
Lo ocurrido parece dar la razón a algunos analistas de Bruselas que  sostienen que las disputas entre Grecia y los acreedores no son tanto económicas o financieras como políticas. Tsipras no está dispuesto a aparecer como un derrotado en las negociaciones con la Unión y la eurozona tampoco quiere dar la impresión de que tiene reglas de plastilina que se pueden cambiar a las primeras de cambio según convenga. Los expertos creen que, si se lograsen orillar estos inconvenientes, habría margen para llegar a un acuerdo.
Atenas asume el 70% del programa actual pero quiere cambios políticos, no necesariamente costosos como «aliviar el estrés social», según una fuente diplomática española. El margen de la negociación para las dos partes está en el coste político.

Atenas abre la puerta a mayores lazos financieros con China

Antes de acudir a su primera cumbre de jefes de Gobierno y de Estado, Alexis Tsipras mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro chino, Li Keqiang, con el que llegó a la conclusión de que sería positiva una mayor cooperación financiera entre sus países. La entrevista no pasó inadvertida en Bruselas ya que no parece ser ajena a un plan de Atenas para mostrar a los socios de la UE que dispone de más bazas negociadoras en la recámara. El día anterior el ministro de Exteriores griego viajó a Moscú, donde consiguió arrancar el compromiso de que, si Grecia lo solicita, podría obtener ayuda económica de Rusia. Numerosas ciudades griegas volvieron a vivir ayer manifestaciones para apoyar al Gobierno en sus negociaciones en la capital europea.

Bruselas apuntala la lucha contra el yihadismo

 «Un ataque a los valores fundamentales y los derechos humanos», así calificaron ayer los líderes europeos el atentado contra la sede de Charlie Hebdo. Europa abrió entonces los ojos al problema del yihadismo, pero no fue hasta ayer cuando sus líderes se reunieron para tejer una estrategia que permita detectar e intervenir a combatientes dispuestos a llevar a cabo nuevas matanzas. «Es una necesidad inmediata», aseguran. En la mesa de negociaciones saltaron pronto los puntos más polémicos: la creación de la base de datos de pasajeros (PNR) y la «modernización» del acuerdo Schengen. 
Sobre el PNR, la Eurocámara ya se mostró dispuesta el miércoles a avanzar en ella antes de que finalice el año, pero piden al Consejo que trabaje en un sistema de protección de datos paralelo. Más problemas puede haber con el refuerzo de las fronteras exteriores del espacio Schengen. Algunos líderes como el británico David Cameron han manifestado en varias ocasiones su deseo de reformar el acuerdo, una opción que no contemplan ni la mayoría de las países ni el Parlamento Europeo. «Estoy categóricamente en contra del recorte de las libertades de movimiento en el área Schengen», advirtió el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz. 
Entre otras propuestas surgió la cooperación judicial y el intercambio de información a través de Europol y Eurojust para prevenir entre otros fenómenos el tráfico de armas, dada la facilidad con la que los yihadistas obtienen armamento, y fortalecer la legislación para perseguir el blanqueo de dinero, fuente de financiación para los terroristas. 
El reclutamiento por Internet también estuvo en la agenda: más control y determinación para retirar contenidos que inciten al terrorismo o pretendan reclutar a otros jóvenes combatientes. ¿Qué hacer con los que ya se encuentran en prisión? Reeducación y planes de integración.

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