Al menos unos cuatrocientos musulmanes de ese país han ido a Siria a combatir contra Bachar al Asad
27 ene 2015 . Actualizado a las 04:35 h.Aunque no es de descartar que aparezcan vínculos con los atentados de Francia, la operación antiterrorista de ayer parece responder más bien a una operación preventiva de la policía belga. Ya el pasado septiembre se había celebrado en Amberes un macro-juicio contra las redes de reclutamiento de yihadistas en Europa con 46 acusados, muchos de ellos en rebeldía por encontrarse precisamente luchando en Siria. Se considera que esa red, denominada Sharia4Belgium y dirigida por un ideólogo salafista muy influyente, Fuad Belkacem -que sí estaba entre los procesados-, es la clave del yihadismo belga. Al menos unos cuatrocientos musulmanes de ese país han ido a Siria a combatir contra Bachar al Asad, lo que, considerando el tamaño de Bélgica, los convierte en el grupo proporcionalmente más numeroso de voluntarios europeos. Esto era más o menos tolerado por las autoridades belgas -que como el resto de la UE consideraban más urgente derrocar a Al Asad por razones geoestratégicas- hasta que en mayo del 2014 un retornado de Siria, Mehdi Nemmouche, dejó cuatro muertos en un atentado contra el museo judío de Bruselas. Aunque Nemmouche era en realidad francés. Según algunos cálculos, son un centenar los voluntarios yihadistas belgas que, como él, han regresado. Este parece ser el caso de los sospechosos que estaban siendo vigilados por la policía cuando se desencadenaron los tiroteos de ayer. La comunidad musulmana belga es relativamente reciente y su grado de integración es mucho menor, por ejemplo, que en la vecina Francia. También sufre un rechazo mayor, en particular por parte de los nacionalistas flamencos, que han puesto en marcha duras medidas legales antiislámicas allí donde gobiernan. Su concentración en unas pocas ciudades -en especial Bruselas- y el hecho de que el país sea también un centro del tráfico de armas -Amedy Coulibaly, uno de los terroristas de París, consiguió allí las que utilizaron para sus atentados- hacen que Bélgica inquiete especialmente en medios de la lucha contra el terrorismo.