La Comisión Europea pone coto a las prisas por limitar el tratado de Schengen
INTERNACIONAL
Los atentados de Francia han puesto a Europa entre la espada de la restricción de ciertas libertades y la pared de la necesidad de incrementar sí o sí las actuales medidas de seguridad para combatir de forma más eficaz el terrorismo yihadista. Difíciles equilibrios legislativos y políticos que han provocado debates en el que todo pretende ponerse patas arriba, como el Tratado de Schengen, el mismo que eliminó en 1995 las fronteras interiores dentro de la gran mayoría de los países de la UE. De momento, su suspensión no se prevé, aunque sí está sobre la mesa la modificación para reforzar las fronteras exteriores.
Una teoría ayer corroborada por la Comisión Europa, que abogó por actuar con serenidad huyendo del calentón del momento. «Nuestras acciones no estarán guiadas por el miedo sino por la reflexión, así que vamos a tomar el tiempo necesario para reflexionar sobre las medidas que hay que tomar y las lecciones del atentado en París», manifestó la portavoz comunitaria, Natasha Bertaud. Eso sí, admitió que Bruselas está «abierta a una modificación, pero creemos que la primera etapa debe ser aplicar bien las reglas actuales y explotar al máximo sus posibilidades».
El pronunciamiento llega después de que el domingo los ministros de Interior de diez países de la UE exigieran modificaciones en el Tratado de Schengen para poder combatir mejor al yihadismo, sobre todo a los ciudadanos comunitarios que viajan a Siria o a Irak para entrenarse y atentar posteriormente en suelo europeo. Se habló incluso de convocar este viernes una reunión extraordinaria en Bruselas, pero la presidencia letona confirmó ayer que la cita se celebrará a final de mes, como estaba previsto.
Homenaje
El Parlamento Europeo rindió ayer un sentido homenaje a las 17 víctimas de París. Su presidente, Martin Schulz, comenzó la sesión leyendo sus nombres y pidió serenidad y firmeza. «No debemos revisar a la baja nuestros valores europeos frente a la violencia. No debemos dejar que el miedo, el antisemitismo, la islamofobia o el odio al otro hagan mella en los valores que nos definen: la libertad de expresión, la tolerancia y el respeto mutuo».
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, exigió que las naciones «puedan defenderse» y reiteró que estas muertes fueron provocadas por el «fundamentalismo islámico». Tanto ella como el euroescéptico británico Nigel Farage, reclamaron autocrítica a la UE por sus políticas, que han considerado laxas. Sus mensajes supusieron un estrepitoso desmarque del homenaje a la libertad y la diversidad del resto de grupos.
«Llevamos 30 años de laxitud y concesiones a los islamistas bajo el pretexto del respeto a la diversidad, pero hay que hacer autocrítica», declaró Le Pen. «La austeridad europea ha llevado a desarmar a nuestra policía y a dejar sin recursos a nuestros ejércitos», denunció la líder ultra. Farage señaló que no es suficiente «llenarse la boca con buenas palabras». Según dijo, «es imposible que todos los que entran se integren». «Tenemos una quinta columna que vive en nuestros países y se opone a nuestros valores», se lamentó.