Fuerte resistencia al cambio

Redacción / La Voz

INTERNACIONAL

Dos cubanos protestan en la Pequeña Habana, centro del exilio cubano en Miami.
Dos cubanos protestan en la Pequeña Habana, centro del exilio cubano en Miami. JAVIER GALEANO < / span>Reuters< / span>

Los republicanos arremeten contra el acercamiento a Cuba, el exilio está dividido y la disidencia cree que da oxígeno a Castro

18 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

El histórico gesto de los presidentes de EE. UU. y Cuba no ha despertado en todas partes el aplauso unánime que cabía esperar. Los republicanos se oponen a los pasos dados, el exilio cubano en Florida se muestra dividido y parte de la disidencia democrática en la isla considera que dan oxígeno a la dictadura.

El líder republicano John Boehner fijó la posición de su partido. Considera que las medidas forman parte de «una serie de concesiones sin sentido a una dictadura que maltrata a su gente y conspira con los enemigos». «Las relaciones con el régimen de Castro no deben de ser revisadas, y mucho menos normalizadas, hasta que el pueblo cubano pueda disfrutar de la libertad», afirmó. A su juicio, la decisión «envalentonará» a los Estados patrocinadores del terrorismo.

«La Casa Blanca ha concedido todo y ha ganado poco», señaló el senador republicano cubano-estadounidense Marco Rubio, visiblemente molesto. Rubio prometió que hará «todo lo posible» para bloquear en el Congreso el fin del embargo.

La resistencia no se limita al campo republicano. El presidente del Comité de Exteriores del Senado, el demócrata Robert Menéndez, de origen cubano, afirmó que las acciones de Obama defienden el «comportamiento brutal» del Gobierno castrista.

¿Traición?

Miami, capital del exilio cubano, evidenció la división que existe desde hace tiempo en cuanto a las relaciones entre la isla y EE.UU. La noticia fue recibida entre gritos de «traidor» a Barack Obama y mensajes de gratitud y esperanza. La mayoría de los líderes políticos del exilio recibieron como un mazazo el anuncio de reconciliación y calificaron de «grave error» el canje de los tres espías. Pero también hubo llamadas a la moderación. «Esperamos que haya una interacción real y para eso Cuba tiene que cambiar. Seguiremos trabajando para que haya elecciones libres», dijo Rosa María Payá, hija del disidente fallecido Oswaldo Payá.

La misma disparidad de opiniones se registró entre la disidencia interna en Cuba, que reaccionó con matices, entre el optimismo y la decepción. El disidente José Daniel Ferrer consideró «muy positivo» todo acuerdo que «genere y facilite los necesarios cambios políticos y sociales que urgen en la isla». Aunque manifestó su preocupación por que Washington «se desentienda del problema de los derechos humanos». El periodista Guillermo Fariñas fue más rotundo en sus opiniones, ya que consideró que ha sido «un error» de EE.UU. «plantear el cambio de esta manera». En su opinión le está dando oxígeno a la dictadura cubana.