Primeras reválidas en España, Portugal y Grecia

a. L. BRUSELAS / COLPISA

INTERNACIONAL

07 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Las alertas ya se han activado. La mayoría absoluta que ha tenido el PP y por ende Bruselas para acometer reformas estructurales tan impopulares en España, las mismas que se niegan a aprobar Francia o Italia, es cuestión de meses. En breve tocará negociar, ceder y hacer otras políticas. La formación de Pablo Iglesias, con un programa económico situado en las antípodas de la ortodoxia comunitaria, puede provocar un terremoto considerable en caso de gobernar o de condicionar la gobernanza de los socialistas, como se acaba de ver en el paso atrás que estos han dado en relación con el artículo 135 de la Constitución.

Los grandes servicios de estudios financieros ya han advertido de esta inestabilidad, como también lo han hecho sobre Grecia. Aunque sus comicios no están previstos hasta 2016, los fantasmas de las elecciones anticipadas sobrevuelan sobre el primer ministro, el conservador Antonis Samarás. Syriza, la extrema izquierda de Alexis Tsipras, lidera las encuestas espoleado por la troika, que aún sigue en el país negociando más recortes y un tercer rescate. Samarás, sabedor de su coste electoral, se niega en redondo pero quizá sea demasiado tarde para parar a Syriza.

En 2015, también hay elecciones en Portugal, otro de los rescatados. Ahora gobierna el centro-derecha de Pedro Passos-Coelho, pero la dureza de los recortes exigidos por los hombres de negro pueden llevar al país a la ingobernabilidad con un Partido Socialista convulsionado por la corrupción de su ex primer ministro José Sócrates y el reciente nacimiento de Juntos Podemos, un movimiento de clara influencia española surgido del hastío social.

En Francia e Italia hay más margen de maniobra. Las presidenciales galas serán en 2017, pero las posibilidades del socialista Hollande son casi nulas en favor del resurgido Sarkozy o la radical Le Pen, que exige más Francia y menos Europa. Los comicios italianos también serán en 2017. El adulador Renzi, que en las elecciones europeas barrió, ya está comenzando a ceder terreno ante la contraofensiva de los sindicatos por su insistencia en la reforma laboral.