Los padres exigen pruebas de que los 43 estudiantes están muertos

Amnistía Internacional considera al Gobierno «cómplice» del crimen

Policía y autodefensas siguen buscando a los desaparecidos, pese al anuncio del fiscal.
Policía y autodefensas siguen buscando a los desaparecidos, pese al anuncio del fiscal.

redacción / la voz

No quieren creérselo. Puede que en lo más íntimo ya no alberguen la menor esperanza, pero los padres de los 43 estudiantes que desaparecieron en Iguala se niegan a aceptar las explicaciones oficiales mientras no les den pruebas más consistentes que los testimonios de nuevos detenidos.

El relato oficial, que ofreció el viernes a medianoche el fiscal general de México, Jesús Murillo Karam, los da por muertos, aunque los considerará «desaparecidos» mientras no haya evidencias, que espera obtener de los restos encontrados en una bolsa de basura que enviará a Austria para un análisis mitocondrial.

La comparecencia del fiscal se produce después de la detención de tres individuos que confesaron haber matado a los jóvenes. Eso según la versión oficial, que llega la víspera del viaje a China y Australia del acorralado presidente de México. Enrique Peña Nieto recortó su agenda, pero no renunció a distanciarse unos días del clamor de la calle. Algunos analistas, como el exoficial de inteligencia Alejandro Hope, según recoge AFP, subrayan lo oportuno de la fecha elegida para revelar las confesiones de unos sicarios detenidos hace doce días.

Los padres lo consideran una falta de sensibilidad, agravada por la forma en que el fiscal general de México zanjó la ronda de preguntas de los periodistas: «Ya me cansé». Una frase que los mexicanos ya han hecho suya en las redes sociales para avivar su grito contra el Ejecutivo: «Ya me cansé de tanta impunidad», «Ya me cansé de un Gobierno corrupto», «Ya me cansé del miedo».

Concentraciones

Tras la rueda de prensa, unas 300 personas se concentraron con velas en el emblemático Ángel de la Independencia de México D. F. No son solo los 43 desaparecidos de Ayotzinapa los que les duelen. Más de 80.000 personas fueron asesinadas y 22.000 desaparecieron en México desde que el expresidente Felipe Calderón mandó al Ejército contra el narcotráfico en el 2006. La mayoría de los crímenes siguen impunes. Es esta situación la que ha llevado a organizaciones como Amnistía Internacional a acusar al Gobierno de ser cómplices del crimen de Iguala por ignorar de forma «negligente» las señales que anunciaban la tragedia.

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