Dilma Rousseff ya se siente ganadora

La presidenta de Brasil se apoya en la confianza ciudadana en su gestión económica


colpisa

A pesar de los malos tragos que debió de beberse en las jornadas finales de una campaña electoral extenuante, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se muestra eufórica y optimista en vísperas de la segunda vuelta de hoy.

La mandataria se enfrenta a un rival que no le dio tregua en esta segunda etapa, el opositor Aécio Neves, que conserva esperanzas de desmentir los sondeos. «Hay una especie de giro, vi algo de eso en las calles en estos días», expresó la favorita durante un descanso de campaña en Río de Janeiro, donde saltó junto con los simpatizantes del Partido de los Trabajadores (PT) al grito de «¡El que no salta es un tucán!», como llaman a los del Partido por la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Neves.

La alegría solo se vio oscurecida por el semanario Veja, que publicó un reportaje en el que asegura que uno de los detenidos por el escándalo de corrupción en Petrobras, el cambista Alberto Youssef, declaró ante la Fiscalía que la presidenta, y su antecesor en el cargo, Luiz Inácio Lula da Silva, sabían de los desvíos millonarios de dinero de la petrolera para sobornos. «Ellos sabían todo», denuncia la portada de la revista, que anticipó su día de publicación, con la foto de los dos máximos referentes del PT a pocas horas de unas elecciones clave. El abogado del detenido se manifestó sorprendido por las revelaciones. Dijo que él no le había escuchado nada de eso. El Tribunal Superior Electoral prohibió con carácter cautelar la edición de la revista.

Rousseff debió recurrir a la televisión para acusar a la revista de hacer «terrorismo electoral» sin ofrecer pruebas de las supuestas declaraciones de Youssef y prometió denunciar ante la Justicia la divulgación de estas acusaciones antes de los comicios. «Excedió todos los límites», criticó.

Domina la euforia

Las últimas encuestas aumentaron la ventaja que ya tenía Rousseff. Datafolha le da un 53 % de preferencias contra el 47 % de Neves. Otra consultora, Ibope, otorga una brecha aún mayor: 54 % contra 46 %. Los opositores recuerdan que estas dos empresas erraron el pronóstico en primera ronda, cuando creyeron que Rousseff ganaba por una diferencia mayor y que la segunda sería la ecologista Marina Silva, que quedó tercera, y no Neves. De hecho, el rival de la presidenta dijo que los sondeos son «un estímulo» para él y que sigue confiando en la victoria.

No obstante, esta vez la euforia es mayor que la preocupación en el PT. Datafolha señala que los brasileños se sienten optimistas. El 44 % creen que la situación económica mejorará y el 33 %, que seguirá igual. Solo un 15 % aseguran que irá a peor. Si bien la inflación superó el 6,5 % por ciento anual, la mayoría confían en que ahí se detendrá, y esta semana se conoció que el nivel de paro bajó al 4,9 %. Es decir, que aun con un crecimiento desinflado la población parece relativamente conforme con la gestión del Gobierno.

Un clima que contrasta con la alarma agitada por el adversario. El líder del PSDB y expresidente Fernando Henrique Cardoso dijo esta semana en un acto junto a su candidato que «Brasil no aguanta más la inflación con corrupción e incompetencia. Tenemos la obligación de llevar a Neves a la presidencia para que reponga a Brasil en el camino correcto».

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