«Salven Kobani, mis amigos están allí»

INTERNACIONAL

Un exiliado de esa ciudad siria mantiene el contacto desde España a través de las redes sociales con conocidos que están defendiendo la urbe

19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Lleva dos meses viviendo en Madrid, a centenares de kilómetros de Kobani, su ciudad, después de haber recorrido una larga ruta. No ha dejado de pensar en lo que está ocurriendo allí ni un solo día desde que a principios de año se vio obligado a huir de Siria. Y más desde hace 35 días, los que esa urbe fronteriza con Turquía lleva aislada y bajo el asedio de las fuerzas del Estado Islámico (EI). Mohamad no puede dejar de pensar en su familia, en los amigos que no han pasado a Turquía y que todavía están cercados allí.

Está preocupado, muy preocupado. Porque al destino le gusta jugar a los pies de la frontera turca y una bala puede cambiar todo en un pestañeo. En esa lucha de todos contra todos -el Ejército estadounidense también está bombardeando la zona para frenar el avance del EI- no hay ningún descanso.

Conectado por el Facebook

Por eso está prácticamente enchufado al móvil, a las redes sociales, durante todo el día. Son su mejor fuente de información. De auténtica primera mano. «Con mensajes del Facebook y conectando el móvil a una línea turca con cobertura en la zona puedo hablar con ellos, saber cómo están», explica. El español todavía le cuesta un poco, aunque ha avanzado mucho desde que llegó a España en marzo. Habla de lo que está ocurriendo a través del teléfono con la ayuda de una intérprete amiga.

Cuenta que es una persona de paz. Hasta no hace mucho en sus fotos del Facebook se le veía en la facultad de Alepo como un estudiante cualquiera de Santiago o Vigo. Riendo, charlando en la cafetería. Con sueños, muchos sueños. «No me gusta la guerra y todos los que están allí viviendo están contra el conflicto, pero están luchando», dice. Y lo hacen para defender su tierra de alguien que predica contra el islam. Porque este joven estudiante de Económicas en Alepo hasta que estalló la guerra intenta dejar claro algo: «El islam no es lo que predica el Estado Islámico. Utilizan el nombre de Dios pero no tienen que ver con lo que Él dice».

Desde Kobani sus amigos le informan de cualquier novedad que pueda surgir. Desde aquí, pide que les ayuden, que rescaten Kobani. El pasado día 13 de octubre, por ejemplo, fue a una concentración celebrada en Madrid de apoyo a la gente de su pueblo. «Salven Kobani, mis amigos están allí», quiere pedir a todos los que le escuchen, un mensaje que se une al de los centenares de kurdos que han tenido que huir a Turquía o al Kurdistán iraquí.

No es un ruego gratuito porque los que están peleando para que la urbe no caiga en manos de los radicales no tienen suministros, deben apañarse con lo que les va quedando. «Están luchando todos, mis amigos, hasta los niños también», cuenta con gran pena.

Falta de comida

No tarda en unirse a la conversación telefónica a tres bandas otro amigo de Mohamad que también vive en Madrid. «No soy de Kobani, pero tengo primos allí», dice Ibrahim. «No pueden acceder a la comida porque están cercados por el norte y por el sur, tampoco pueden acceder a cosas para los hospitales», explica. Y dice que entre los que están luchando hay «chavales, pero también hay mayores» porque «no quieren dejar su querida tierra». Y tratarán de aguantar.